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Arteritis de Células Gigantes

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Última actualización: 6/13/2025
Años publicados: 2025


Reconocimiento

NORD agradece profundamente a Andy Nguyen, pasante editorial de NORD de Massachusetts College of Pharmacy and Health Sciences, y al Dr. Bhaskar Dasgupta, Profesor de Medicina, Departamento de Reumatología, Hospital Universitario de Southend, Westcliff, Essex, Reino Unido, por su ayuda en la preparación de este informe en inglés. El informe en inglés fue modificado y traducido al español por Gioconda Alyea, médica genetista brasileira, NORD, el 13 de junio del 2025.


Resumen

La arteritis de células gigantes (ACG), también conocida como arteritis temporal, es una vasculitis sistémica que afecta principalmente a las arterias medianas y grandes, particularmente de la cabeza y del cuello.

 

La ACG es el trastorno de vasos sanguíneos más común en personas mayores de 50 años, que causa inflamación de arterias de tamaño mediano y grande en el cuerpo (vasculitis). La ACG provoca cambios en las paredes de los vasos sanguíneos que resultan en una mala circulación.

Los vasos más afectados en la arteritis de células gigantes son la arteria temporal y otras arterias craneales (llamadas ACG craneal), pero también puede haber inflamación de la aorta y otras arterias grandes del cuerpo y presentarse de manera diferente (llamada ACG de vasos grandes).

Si no se trata, esto puede llevar a una emergencia médica donde ocurre ceguera repentina.

Las señales y los síntomas, cuando están involucradas las arterias temporales u otras arterias craneales, incluyen dolor en el brazo, dolores de cabeza pulsátiles en un lado o en la parte posterior de la cabeza, dolor en la mandíbula, sensibilidad del cuero cabelludo, visión doble u otras alteraciones visuales, arteria temporal prominente que es dolorosa con edema y enrojecimiento de la piel. También puede presentarse con síntomas constitucionales como dolor en varios músculos (polimialgia), fiebre, falta de apetito (anorexia) y pérdida de peso, en especial, cuando los vasos grandes son afectados.

La causa de la arteritis de células gigantes aún se desconoce, pero se cree que es una enfermedad auto inmune en que el sistema inmunológico causa daño a los propios vasos sanguíneos del cuerpo.

La polimialgia reumática es un trastorno inflamatorio estrechamente relacionado con la arteritis de células gigantes y ocurre en el 40% al 60% de los pacientes con ACG. Aproximadamente del 15% al 20% de las personas con polimialgia reumática tendrán arteritis de células gigantes.

El tratamiento principal incluye esteroides (corticosteroides) que ayudan con los síntomas y las recaídas, y medicamentos que debilitan el sistema inmunológico. También se han aprobado otros medicamentos.

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Sinónimos

  • Arteritis craneal
  • ACG
  • Arteritis granulomatosa
  • Arteritis temporal
  • Enfermedad de Horton
  • Inflamación de la arteria temporal
  • Arteria temporal inflamada
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Signos y Síntomas

La arteritis de células gigantes (ACG) es una vasculitis sistémica que comúnmente afecta arterias medianas y grandes, particularmente las arterias temporales, ubicadas a ambos lados de la cabeza. Más del 60% de los pacientes reportan dolores de cabeza, típicamente de inicio reciente, severos y localizados alrededor de las sienes. La arteria temporal puede parecer engrosada o nodular, ser dolorosa al tacto o pulsátil al inicio, pero puede volverse no pulsátil si se ocluye.

En casos avanzados, la arteria puede sobresalir visiblemente, con una apariencia torcida o nudosa bajo la piel. Esto a menudo se acompaña de enrojecimiento localizado e hinchazón del cuero cabelludo. Las ramas frontal y parietal de la arteria también pueden estar visiblemente distendidas.

Los síntomas visuales pueden ser graves y potencialmente irreversibles, siendo los síntomas tempranos:

  • Diplopía (visión doble)
  • Amaurosis fugaz (pérdida temporal de visión en uno o ambos ojos)

Las complicaciones visuales graves pueden incluir:

  • Pérdida de visión permanente en un ojo (a menudo repentina e indolora)
  • Ceguera bilateral si no se trata; hasta el 25%–50% de los pacientes pueden perder la visión en el segundo ojo si se retrasa la terapia
  • Pérdida irreversible de la visión ocurre en el 15%–30% de los casos, a menudo no responde a corticosteroides una vez que se manifiesta. 

La ACG puede afectar arterias en otras partes del cuerpo. La afectación de la aorta puede conducir a:

Puede haber complicaciones neurológicas (muy raras) como derrame cerebral (accidente cerebrovascular) o neuropatías periféricas, una condición en la que los nervios fuera del cerebro y la médula espinal (nervios periféricos) están dañados.

La ACG a menudo se presenta con signos inflamatorios sistémicos no específicos, incluyendo:

  • Fiebre de bajo grado o intermitente
  • Fatiga y malestar general
  • Pérdida de peso
  • Sudores nocturnos
  • Depresión
  • Anemia por enfermedad crónica
  • Síntomas respiratorios, como tos seca no relacionada con infección.
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Causas y Herencia

La causa de la arteritis de células gigantes aún no se conoce bien, pero se cree que está relacionada con una respuesta inmunitaria incorrecta. La ACG es una enfermedad autoinmune donde el sistema inmunológico ataca erróneamente las arterias del cuerpo.  Las células inmunes se agrupan en el sitio donde están atacando al cuerpo y forman células gigantes. Estas células gigantes producen sustancias que dañan las paredes de la arteria, lo que hace que se inflamen. La inflamación estrecha los vasos sanguíneos, y reduce la cantidad de sangre que llega a los tejidos del cuerpo.

Los estudios han demostrado que ciertas variaciones genéticas en los antígenos leucocitarios humanos (HLA), que forman parte de la respuesta inmunitaria, están relacionadas con la probabilidad de tener arteritis de células gigantes. Hay otras variaciones genéticas que también se han encontrado asociadas a la arteritis de células gigantes y que desempeñan un papel en la respuesta autoinmune de la persona. También se ha asociado a ciertas infecciones, virales y bacterianas, pero no se ha identificado una infección en particular.

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Frecuencia

La prevalencia de la arteritis de células gigantes (el número total de casos en un momento dado), se estima en 228 por cada 100,000 personas en Estados Unidos. Esto significa que aproximadamente 1 de cada 5,000 adultos en los EE.UU. está afectado por ACG.

La ACG afecta más comúnmente a personas mayores de 50 años (en especial, a los mayores de 65) y es más frecuente en personas caucásicas, de ascendencia nórdica o del norte de Europa, y otros en latitudes del norte. Las mujeres tienen de 2 a 3 veces más probabilidad de desarrollar ACG que los hombres en personas de origen europeo del norte, mientras que no hay mayor riesgo en mujeres de España, Israel, Turquía, otros países mediterráneos e India.

Específicamente, aproximadamente 20 por cada 100,000 personas entre poblaciones blancas del norte de Europa están afectadas, 10 por cada 100,000 personas entre poblaciones del sur de Europa, y alrededor de 1 por cada 100,000 personas entre poblaciones estadounidenses de origen asiático o africano.

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Diagnóstico

Se debe considerar un diagnóstico de arteritis de células gigantes (ACG) en cualquier persona mayor de 50 años que experimente dolores de cabeza nuevos o un cambio en el patrón de dolores de cabeza existentes, cambios visuales repentinos (particularmente pérdida temporal o permanente de visión en un ojo), o dolor en la mandíbula al masticar, conocido como claudicación mandibular. También pueden estar presentes fiebre inexplicada, fatiga y otros síntomas generales. Hallazgos anormales durante un examen físico, como sensibilidad, pulso disminuido o hinchazón de la arteria temporal, pueden aumentar la sospecha de ACG. Estos síntomas son especialmente preocupantes en personas que tienen o han tenido polimialgia reumática (PMR).

La evaluación inicial usualmente incluye:

  • Análisis de sangre para medir marcadores de inflamación, específicamente la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR), que suelen estar elevadas en la ACG, aunque resultados normales no descartan completamente la enfermedad.
    Biopsia de la arteria temporal, en la que se extrae una pequeña muestra de la arteria y se examina bajo el microscopio en busca de signos de inflamación. Esta biopsia idealmente debe realizarse dentro de los 14 días posteriores al inicio del tratamiento con esteroides.

Algunas personas con ACG pueden tener una biopsia negativa pero aún así mejorar con el tratamiento y cumplir con otros criterios clínicos.

Ultrasonido Doppler en color de la arteria temporal, que es otra herramienta que puede mostrar inflamación y en algunos casos sustituir a la biopsia.

Si el diagnóstico sigue siendo incierto tras estas pruebas, pueden ser necesarias más imágenes para detectar inflamación en arterias más grandes, incluyendo:

Para ayudar con el diagnóstico, el Colegio Americano de Reumatología (ACR) ha propuesto criterios de diagnóstico, y el  tener al menos tres de estos criterios aumenta la probabilidad de ACG:

  • Edad mayor de 50 años
  • Dolores de cabeza nuevos
  • Anormalidades de la arteria temporal en el examen
  • VSG de al menos 50 mm/hora
  • Hallazgos de una biopsia de la arteria temporal.

Las directrices internacionales de la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) recomiendan hacer el ultrasonido como la primera prueba diagnóstica, y hacer la biopsia cuando el ultrasonido no está disponible o es inconcluso.

Una vez que comienza el tratamiento, usualmente con esteroides en dosis altas, es importante monitorear tanto la efectividad del tratamiento como los efectos secundarios. Los análisis de sangre para VSG (velocidad de sedimentación globular) y PCR (proteína C reactiva) son pruebas que se utilizan para detectar y evaluar la inflamación en el cuerpo. Ambas pruebas son marcadores de inflamación, pero la PCR se considera más específica y sensible, especialmente para detectar inflamación aguda. La VSG, aunque menos específica, sigue siendo útil en ciertos casos y es una prueba más económica y fácil de realizar.

Los análisis de sangre para VSG y PCR se repiten regularmente para evaluar la actividad de la enfermedad y detectar recaídas. Se monitorea a las personas por síntomas persistentes o nuevos, como dolores de cabeza, dolor en la mandíbula o lengua, alteraciones visuales, rigidez muscular y efectos secundarios de los medicamentos esteroides.

El seguimiento es esencial y generalmente se programa en intervalos regulares: una semana, tres semanas, seis semanas, tres meses, nueve meses y doce meses después del diagnóstico. El propósito de estas visitas es hacer seguimiento al progreso de la enfermedad, evaluar complicaciones y ajustar el tratamiento según sea necesario. Aunque algunos médicos recomiendan radiografías de huesos y tórax cada dos años, no hay evidencia de que esto sea útil.

En algunos casos, si tanto la biopsia como las pruebas de imagen son negativas pero los síntomas sugieren que sea ACG y se han descartado otras condiciones, los médicos aún pueden diagnosticar y tratar ACG.

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Tratamiento

El tratamiento de la arteritis de células gigantes (ACG) tiene como objetivo controlar rápidamente la inflamación, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones graves como la pérdida de visión. El tratamiento es personalizado, y los médicos deben discutir con los pacientes los riesgos y los beneficios de cada opción de tratamiento.

El enfoque estándar incluye el uso de corticosteroides, pero se han introducido medicamentos más nuevos para reducir el uso prolongado de corticosteroides.

Tan pronto como se diagnostica ACG, debe iniciarse el tratamiento con corticosteroides de inmediato. No se recomienda retrasar la terapia, incluso para esperar resultados de pruebas como biopsias o escaneos, debido al riesgo de daño permanente, especialmente a la visión o el cerebro.

La mayoría de las personas afectadas comienza con prednisolona, un corticoide oral. En casos graves, si hay síntomas que afectan la visión o el cerebro, se puede administrar metilprednisolona por vía intravenosa (a través de una vena) inicialmente, seguida de tratamiento oral. Los corticoides generalmente se comienzan con dosis altas y se reducen gradualmente (un proceso llamado disminución progresiva) con el tiempo para minimizar efectos secundarios y prevenir recaídas.

La mayoría de las personas afectadas mejora con el tratamiento en un plazo de 2 a 4 semanas. Sin embargo, el tratamiento a menudo continúa durante hasta dos años, y en algunos casos, por más tiempo.

Algunos síntomas, especialmente los dolores de cabeza pueden regresar durante este período de reducción, y muchos también pueden desarrollar síntomas de polimialgia reumática. Estos síntomas usualmente se tratan con pequeños aumentos en las dosis de corticoides o con un fármaco inmunosupresor llamado metotrexato (Trexall).

El uso prolongado de corticoides puede conllevar efectos secundarios graves. Más del 80% de las personas afectadas reportan problemas, especialmente pérdida ósea. Es probable que los médicos soliciten exámenes para monitorear la densidad ósea y podrían recetar suplementos de calcio y vitamina D u otros medicamentos para ayudar a prevenir la pérdida ósea. Para reducir este riesgo, los médicos pueden recomendar medicamentos como los bifosfonatos, que fortalecen los huesos y reducen el riesgo de fractura.

Las personas que toman metotrexato también pueden recibir ácido fólico o leucovorina para proteger las células sanas y reducir los efectos secundarios.

Debido a los riesgos a largo plazo de los esteroides, los investigadores han desarrollado terapias nuevas que reducen la necesidad de esteroides, conocidas como tratamientos ahorradores de esteroides:

  • Tocilizumab (Actemra) fue aprobado por la FDA de EE.UU. en 2017. Este medicamento bloquea una molécula inflamatoria clave (IL-6). Se ha demostrado que ayuda a los pacientes a lograr la remisión mientras se reducen las dosis de esteroides. El Colegio Americano de Reumatología (ACR) recomienda el uso de tocilizumab como tratamiento complementario, lo que significa administrarlo junto con los corticoides, en lugar de corticoides solos, para todas las personas afectadas con ACG.
  • RINVOQ® (Upadacitinib) fue aprobado por la FDA en 2025. Este medicamento oral se convirtió en el primer inhibidor de la quinasa Janus (JAK) aprobado para ACG. El ubadacitinib se dirige a proteínas específicas involucradas en la inflamación y puede ayudar a mantener la remisión con cursos más cortos de esteroides. Sin embargo, debe usarse con precaución en personas con problemas del corazón.

El metotrexato, mencionado antes, puede usarse como alternativa a tocilizumab y upadacitinib para personas que no pueden usar esos medicamentos debido a factores como disponibilidad, costo, infecciones recurrentes o contraindicaciones; sin embargo, parece ser menos efectivo.

Algunas personas también pueden necesitar medicamentos como sulfametoxazol-trimetoprim o dapsona para prevenir infecciones si su sistema inmunológico está suprimido.

Pueden ocurrir recaídas, especialmente cuando se reducen las dosis de esteroides. Cuando esto sucede, el tratamiento puede incluir:

  • Aumentar temporalmente las dosis de esteroides.
  • Añadir o cambiar a medicamentos como tocilizumab, metotrexato, leflunomida (otro fármaco inmunomodulador) o upadacitinib.

Si los vasos sanguíneos del cerebro (arterias cerebrales) o del cuello (arterias carótidas) están gravemente estrechados o bloqueados, el médico puede recetar aspirina para ayudar a prevenir coágulos de sangre. Esto se combina normalmente con medicamentos como corticoides o tratamientos ahorradores de corticoides.

Las personas con otros problemas graves en los vasos sanguíneos, como un aneurisma aórtico (una dilatación en una arteria principal) o estrechamiento de arterias que limitan el flujo sanguíneo a las extremidades u órganos, pueden necesitar cirugía con consulta a un cirujano vascular y un reumatólogo.

Consulte la Guía 2021 del Colegio Americano de Reumatología/Fundación de Vasculitis para el Manejo de la Arteritis de Células Gigantes y la Arteritis de Takayasu. (en inglés)

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Investigaciones

El sitio en la red de Clinical Trials, desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud, proporciona vida información sobre las investigaciones clínicas. Usted puede ver las investigaciones sobre esta condición en el siguiente enlace: Clinicaltrials.gov. Use el término “giant cell arteritis” para ver los estudios disponibles. Recomendamos que comparta esta información con los médicos para que analicen los estudios y determinen la indicación de la participación en algún estudio. (en inglés)

Para obtener información sobre los ensayos clínicos en Europa, póngase en contacto con: Clinicaltrialsregister.eu.

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Referencias

Langford CA, Fauci AS. The Vasculitis Syndromes. In: Jameson J, Fauci AS, Kasper DL, Hauser SL, Longo DL, Loscalzo J. eds. Harrison’s Principles of Internal Medicine, 20e New York, NY: McGraw-Hill; 2018.

Ehlers L, Askling J, Bijlsma H, et al. 2018 EULAR recommendations for a core data set to support observational research and clinical care in giant cell arteritis. Ann Rheum Dis. 2019 Mar 21. pii: annrheumdis-2018-214755.

Wojczal J, et al. Advantages in diagnosis of giant cell arteritis by ultrasound. Postepy Dermatol Alergol. 2019. Feb;36(1):25-28.

Coath F, Gillbert K, Griffiths B, et al. Giant cell arteritis: new concepts, treatments and the unmet need that remains. Rheumatology (Oxford). 2018 Nov 12; key326

Ninan J, Lester S, Hill C. Giant cell arteritis, beyond temporal artery biopsy and steroids. Internal medicine journal. 2017. Nov;47(11):1228-1240.

Koster M, Warrington K. Giant cell arteritis pathogenic mechanisms and new potential therapeutic targets. BMC Rheumatol. 2017. Nov 28;1:2.

Francis C. Giant cell arteritis. J Neuroophthalmol. 2016.Mar;36(1): e2-4.

Nesher G. The diagnosis and classification of giant cell arteritis. J Autoimmun. 2014. Feb-Mar;48-49:73-5

Smith J, Swanson J. Giant cell arteritis. Headache. 2014. Sep;54(8):1273-89.

Li KJ, Semenov D, Turk M, Pope J. A meta-analysis of the epidemiology of giant cell arteritis across time and space. Arthritis Res Ther. 2021;23(1):82. Published 2021 Mar 11. doi:10.1186/s13075-021-02450-w

Sharma A, Mohammad AJ, Turesson C. Incidence and prevalence of giant cell arteritis and polymyalgia rheumatica: A systematic literature review. Semin Arthritis Rheum. 2020;50(5):1040-1048. doi:10.1016/j.semarthrit.2020.07.005

Treatment of giant cell arteritis. UpToDate. Last updated May 30, 2025. https://www.uptodate.com/contents/treatment-of-giant-cell-arteritis Accessed June 13, 2025.

Salvarani C & Muratore F. Diagnosis of giant cell arteritis. UpToDate. https://www.uptodate.com/contents/diagnosis-of-giant-cell-arteritis#H24  Last updated November 6, 2024.  Accessed June 13, 2025.

National Institute of Arthritis and Skin and Musculoskeletal Diseases. Polymyalgia Rheumatica and Giant Cell Arteritis. https://www.niams.nih.gov/health-topics/polymyalgia-rheumatica-giant-cell-arteritis   February 2022. Accessed June 13, 2025.

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Aprenda más

Usted puede aprender más sobre esta enfermedad en los siguientes sitios en la red:

Note que esta información puede ser bastante técnica por lo que recomendamos que la comparta con un profesional de la salud.

En español:

En inglés:

  • Online Mendelian Inheritance in Man (OMIM), un resumen completo y autorizado de genes humanos y fenotipos genéticos que está disponible gratuitamente. Debido a que OMIM está diseñado para ser utilizado principalmente por médicos y otros profesionales de salud, aunque sea abierta al público, la información es compleja y se recomienda a los usuarios que buscan información sobre una condición médica o genética personal que consulten con un médico calificado para obtener un diagnóstico y obtener respuestas a sus preguntas personales.
  • American College of Reumathology, la asociación americana de reumatología.
  • Arthritis Foundation, la Fundación para Artritis.
  • Medscape Reference, un sitio en la red que tiene información para médicos y profesionales de la salud.
  • PubMed, un recurso gratuito donde se puede buscar artículos publicados de literatura médica. En la mayoría de los casos es posible ver los resúmenes del artículo y algunas veces se puede obtener la versión completa de un artículo de forma gratuita.

Vea también nuestra página en inglés de NORD: Giant cell arteritis.

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Centros médicos con experiencia en mi enfermedad

Cuando se tiene una enfermedad rara o poco frecuente es muy importante encontrar a un médico que tenga experiencia en el diagnóstico y en el manejo.  De forma general, se recomienda que las personas con enfermedades raras busquen ser atendidas en centros médicos universitarios o terciarios ya que es más probable que los médicos que trabajan en estos centros hayan visto casos similares o tengan interés en la investigación, además de que cuentan con equipos de múltiples especialistas que trabajan en conjunto.

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