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Filariasis linfática

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Última actualización: 9/9/2025
Años publicados: 2025


Resumen

La filariasis linfática (FL), también conocida como elefantiasis filarial, es una enfermedad tropical desatendida causada por una infección con gusanos parásitos filiformes (gusanos filariales) que se transmiten a los humanos a través de la picadura de mosquitos infectados. La infección se adquiere con frecuencia durante la infancia, donde daña silenciosamente el sistema linfático, y más adelante en la vida puede llevar a manifestaciones graves y desfigurantes como linfedema, elefantiasis e hidrocele. Estas complicaciones provocan discapacidad permanente, dolor profundo e hinchazón visible en distintas partes del cuerpo, especialmente en las piernas y el escroto. Las personas que padecen FL no solamente experimentan discapacidad física, sino que también enfrentan estigma social, angustia mental y dificultades económicas, empeorando aún más los ciclos de pobreza.1,2

En 2023, se estimó que 657 millones de personas en 39 países vivían en zonas que requerían quimioterapia preventiva para detener su transmisión. A nivel mundial, alrededor de 25 millones de hombres están afectados por hidrocele y más de 15 millones de personas viven con linfedema, mientras que al menos 36 millones de individuos soportan manifestaciones crónicas de la enfermedad.¹ A pesar de ser una afección prevenible y manejable, la FL continúa persistiendo en comunidades empobrecidas donde el acceso a la atención médica, el saneamiento y los recursos es limitado.²

Dado que la FL está clasificada como una enfermedad tropical desatendida, los programas de salud global hacen hincapié en estrategias como la administración masiva de medicamentos (AMM), que proporciona fármacos seguros y eficaces para controlar su propagación. Las medidas preventivas también se centran en reducir la exposición a los mosquitos, ya que evitar las picaduras sigue siendo la forma más eficaz de detener la transmisión.² Eliminar la filariasis linfática evitaría sufrimientos innecesarios, aliviaría el estigma y contribuiría significativamente a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones afectadas.1,2

La filariasis linfática es la causa más común de elefantiasis (ver más abajo), por lo que en muchos casos los términos se utilizan indistintamente. Sin embargo, la elefantiasis también puede ser causada por otros factores, como causas no filariales como podoconiosis, lepra o tuberculosis, que afectan al sistema linfático de forma diferente.

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Sinónimos

  • FL
  • Elefantiasis filarial
  • Elefantiasis bancroftiana (nombre anterior)
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Signos y Síntomas

La mayoría de las personas con filariasis linfática (FL) no presentan síntomas (son asintomáticas). Otras pueden tener episodios repentinos de enfermedad (aguda) o problemas duraderos (crónicos). Incluso sin síntomas, el parásito puede dañar el sistema linfático, la red de vasos que ayuda a circular los líquidos y combatir infecciones, así como los riñones, y puede afectar el sistema inmunológico del cuerpo.¹

Los episodios agudos de la enfermedad a menudo se presentan con dolor, fiebre e hinchazón de la piel, los ganglios linfáticos (pequeñas glándulas que ayudan a combatir infecciones) y los vasos linfáticos. A veces son causados por la reacción del cuerpo al parásito, pero con más frecuencia se deben a infecciones bacterianas secundarias, que pueden ocurrir porque el sistema linfático dañado ya no protege eficazmente la piel. Estos episodios son muy dolorosos, pueden durar semanas y, a menudo, impiden a las personas trabajar.¹

En las primeras etapas de la infección, algunas personas pueden desarrollar linfangitis (inflamación de los vasos linfáticos), linfadenopatía (hinchazón de los ganglios linfáticos) y eosinofilia (aumento en el número de un tipo de glóbulo blanco llamado eosinófilo, que usualmente se incrementa en infecciones parasitarias o alergias).³

Cuando la FL provoca una enfermedad crónica, puede generar varios problemas visibles:1,3

  • Linfedema (hinchazón de tejidos): Esto ocurre cuando los vasos linfáticos están bloqueados o dañados, causando acumulación de líquido en los brazos, piernas u otras partes del cuerpo.
    • En casos graves, la piel se vuelve muy gruesa y rugosa, una condición conocida como elefantiasis.
  • Hidrocele (hinchazón escrotal): En los hombres, puede acumularse líquido alrededor de los testículos, provocando una gran e incómoda hinchazón del escroto.
  • Afectación de las mamas y órganos genitales: La FL también puede afectar otras áreas del cuerpo, como las mamas en las mujeres y los órganos genitales externos en hombres y mujeres, lo cual puede ser angustiante e incapacitante.

Estos cambios físicos pueden provocar no solamente problemas de salud, sino también dificultades sociales y emocionales, como estigma, reducción de oportunidades laborales y carga financiera por costos médicos y necesidades de cuidado.¹

Una complicación rara pero grave es la eosinofilia pulmonar tropical, que se observa con mayor frecuencia en el sur y sureste de Asia. Esta afección afecta los pulmones y está vinculada a ciertos parásitos de FL (Wuchereria bancrofti y Brugia malayi). Los síntomas incluyen tos, sibilancias, dolor torácico, tos con sangre, agrandamiento del bazo (esplenomegalia) y niveles muy altos de eosinófilos en la sangre.3,4

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Causas y Herencia

La filariasis linfática es causada por una infección con gusanos parásitos filiformes llamados nematodos (gusanos redondos) de la familia Filarioidea. Hay tres especies principales que infectan a los humanos: Wuchereria bancrofti (que causa aproximadamente el 90% de los casos), Brugia malayi y Brugia timori

Estos parásitos se transmiten a los humanos a través de las picaduras de mosquitos infectados. Varias especies de mosquitos pueden portar la infección, incluyendo Culex (comunes en zonas urbanas), Anopheles (más comunes en zonas rurales), Aedes (a menudo vistos en regiones del Pacífico) y Mansonia.⁴

Los gusanos requieren tanto a los humanos como a los mosquitos para completar su ciclo de vida. Cuando un mosquito pica a una persona ya infectada con filariasis linfática, ingiere larvas microscópicas llamadas microfilarias, que circulan en la sangre de la persona. Dentro del mosquito, las microfilarias se desarrollan en etapas (estadios) durante 10 a 14 días, hasta convertirse en larvas de tercer estadio, conocidas como larvas L3.⁴

Estas larvas L3 son la forma infecciosa del parásito. Se trasladan a las partes bucales del mosquito y se transmiten a la piel de otra persona cuando el mosquito pique de nuevo.  Desde allí, las larvas L3 entran al cuerpo a través de la herida de la picadura. Una vez dentro, viajan al sistema linfático, que ayuda a regular el equilibrio de líquidos y apoya al sistema inmunológico. Durante varios meses, las larvas maduran hasta convertirse en gusanos adultos.⁴

Los gusanos adultos pueden vivir en los vasos linfáticos durante 5 a 8 años o más.1,4 Durante ese tiempo, se reproducen y liberan millones de microfilarias en el torrente sanguíneo. Las microfilarias están más activas en la sangre por la noche, un comportamiento llamado periodicidad nocturna, y pueden sobrevivir en el cuerpo hasta por dos años.⁴

El ciclo continúa cuando otro mosquito pica a la persona infectada, ingiere las microfilarias y se vuelve capaz de propagar la enfermedad después de que las larvas maduran al estadio L3.

La filariasis linfática no representa un riesgo para los viajeros ocasionales, ya que la infección requiere múltiples picaduras de mosquitos infectados.² Los viajeros están más en riesgo cuando permanecen por períodos prolongados en regiones endémicas.² El riesgo también es mayor entre las personas que viven en zonas tropicales y subtropicales donde estos parásitos son comunes, y que tienen  picaduras frecuentes durante meses o años.²

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Frecuencia

La filariasis linfática (FL) afecta a más de 120 millones de personas en 72 países, principalmente en regiones tropicales y subtropicales como el África subsahariana, el sudeste asiático, el Pacífico occidental, Sudamérica y el Caribe. La FL por Wuchereria bancrofti es la causa más extendida, mientras que Brugia malayi y Brugia timori tienen una distribución geográfica más limitada al sudeste asiático. Aunque los esfuerzos de control global han reducido mucho la transmisión, resultando en una disminución del 74% de los casos desde el año 2000, la FL sigue siendo endémica en varias regiones.1,4

La enfermedad rara vez se observa en viajeros de corta estancia y generalmente requiere exposición repetida a picaduras de mosquitos a lo largo del tiempo. Las personas que viven o pasan períodos prolongados en zonas endémicas, como trabajadores humanitarios o investigadores de campo, son las que corren mayor riesgo.²

Un tercio de los niños en estas áreas puede estar infectado sin presentar síntomas, mientras que los adultos entre los 30 y 40 años suelen desarrollar complicaciones más graves. Los hombres se ven afectados con más frecuencia que las mujeres, en una proporción de 10:1.⁵ Aunque a menudo es silenciosa en sus primeras etapas, la FL puede provocar discapacidad y desfiguración a largo plazo si no se trata, por lo que los esfuerzos continuos de prevención y tratamiento son esenciales.

La filariasis linfática no es endémica en los Estados Unidos; por lo tanto, su prevalencia es extremadamente baja o nula. Aunque se han documentado pocos casos a nivel nacional, estos suelen estar vinculados a viajes o exposición en regiones endémicas, como el personal militar en el Pacífico Sur. Estos casos en EE. UU. son típicamente infecciones zoonóticas del género Brugia, que pueden causar síntomas como linfadenopatía.6,7

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Diagnóstico

El diagnóstico de la filariasis linfática (FL) incluye varios métodos, desde simples análisis de sangre hasta técnicas de laboratorio e imagen más avanzadas. Tradicionalmente, los médicos han utilizado frotis de sangre, donde se examina una gota de sangre bajo el microscopio para buscar los pequeños gusanos conocidos como microfilarias (la etapa inmadura del parásito). Este método puede confirmar la infección, pero es más efectivo por la noche, cuando los parásitos suelen estar presentes en el torrente sanguíneo. Es menos útil en personas con enfermedad crónica o con muy pocos parásitos en la sangre.2,4

Además de la microscopía, los proveedores de salud pueden usar pruebas de anticuerpos, que detectan proteínas que el sistema inmunológico produce al reconocer al parásito. Estas pruebas pueden indicar si alguien ha estado infectado, pero no siempre distinguen entre una infección actual y una pasada.²

Con el tiempo, se han desarrollado herramientas más nuevas y precisas:⁴

  • Pruebas de detección de antígenos: Estas pruebas de sangre detectan antígenos, que son proteínas liberadas por los propios parásitos. Pruebas rápidas como la prueba inmunocromatográfica (ICT) y la prueba Filaria Strip Test (FST) pueden confirmar la infección por Wuchereria bancrofti en solamente unos minutos. También se usa la prueba ELISA para detectar estos antígenos. Sin embargo, para infecciones causadas por especies de Brugia, se requieren pruebas diferentes, como pruebas especiales basadas en anticuerpos (pruebas IgG4).
  • Técnicas moleculares: Técnicas modernas de laboratorio pueden identificar el ADN del parásito (su material genético). Un ejemplo es la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que es altamente sensible, pero requiere laboratorios bien equipados. Un método más nuevo llamado amplificación isotérmica mediada por bucle (LAMP) es más fácil de usar en el campo, proporcionando resultados precisos incluso en zonas con recursos limitados. Estos métodos son especialmente útiles cuando otras pruebas no son concluyentes.
  • Marcadores inmunológicos: En algunos casos, los análisis de sangre muestran niveles elevados de ciertas proteínas del sistema inmunológico, como anticuerpos IgG4 o IgE. Estos hallazgos son especialmente importantes para diagnosticar una complicación pulmonar relacionada con la FL conocida como eosinofilia pulmonar tropical (EPT), que causa tos, sibilancias y problemas torácicos.
  • Ultrasonografía: Una ecografía usa ondas sonoras para crear imágenes internas del cuerpo. En la FL, a veces puede revelar gusanos adultos vivos en los vasos linfáticos, particularmente en el escroto de hombres con hinchazón (hidrocele). Esta prueba es especialmente útil para evaluar daños a largo plazo en personas con hinchazón visible de extremidades o genitales.
  • Linfocintigrafía: Es una prueba de imagen especial que rastrea cómo se mueve el líquido a través del sistema linfático. Puede mostrar bloqueos y reflujo de líquido causados por la FL, ayudando a los médicos a distinguir la hinchazón relacionada con FL de otras condiciones, como cáncer, infecciones o lesiones.
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Tratamiento

La eliminación de la filariasis linfática (FL) es posible al interrumpir la propagación de la infección mediante medicamentos y control de mosquitos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una estrategia llamada administración masiva de medicamentos (AMM), donde una vez al año se ofrece tratamiento preventivo a comunidades enteras en áreas afectadas, independientemente de si los individuos presentan síntomas.¹ Estos medicamentos no eliminan completamente a los gusanos adultos pero reducen significativamente el número de gusanos microscópicos en la sangre (llamados microfilarias), lo que impide la transmisión a los mosquitos.

Las combinaciones específicas de medicamentos dependen de la presencia de otras enfermedades en la zona donde vive la persona afectada:1, 4, 5

  • Albendazol solo en áreas donde la FL ocurre junto con loiasis (otra enfermedad filarial).
  • Ivermectina con albendazol en regiones donde está presente la oncocercosis (ceguera de los ríos).
  • Citrato de dietilcarbamazina (DEC) con albendazol en áreas sin oncocercosis.
    En algunos lugares, se usa una triple terapia de ivermectina, DEC y albendazol cuando es segura y viable.

Estudios recientes muestran que múltiples dosis del régimen con tres fármacos (conocido como IDA: ivermectina, DEC, albendazol) eliminan las microfilarias de la sangre más eficazmente que los regímenes con dos fármacos, especialmente durante los primeros uno o dos años de tratamiento.⁵ Los medicamentos son generalmente seguros, aunque pueden presentarse efectos secundarios leves como fiebre, dolor de cabeza o mareo, los cuales pueden manejarse con medicamentos antiinflamatorios o antihistamínicos.1,4

Además del tratamiento preventivo, la atención individual es esencial para los ya afectados. El hidrocele (hinchazón del escroto) puede tratarse con éxito mediante cirugía, mientras que el linfedema (hinchazón de las extremidades) se maneja mediante higiene diaria, cuidado de la piel, ejercicio y elevación de las extremidades. Estas medidas ayudan a prevenir daños adicionales y a reducir episodios inflamatorios dolorosos. Los casos avanzados pueden requerir técnicas quirúrgicas especializadas. Los antibióticos como la penicilina a largo plazo pueden ayudar a prevenir infecciones recurrentes en las personas con hinchazón grave.1,4

La OMS también hace hincapié en la importancia de proporcionar un Paquete Esencial de Atención (PEA) a todas las personas afectadas. Esto incluye:1

  • Tratamiento para los episodios inflamatorios dolorosos conocidos como adenolinfangitis (ADL)
  • Orientación para el manejo del linfedema en el hogar
  • Cirugía para el hidrocele
  • Tratamiento de infecciones secundarias que agravan la enfermedad.

Además de la terapia con medicamentos, el control de mosquitos es fundamental. Usar mosquiteros tratados con insecticida, fumigación en interiores y reparar mallas en ventanas puede reducir significativamente las picaduras de mosquitos.² Estas medidas no solamente protegen contra la FL, sino también contra otras enfermedades transmitidas por mosquitos como la malaria y el dengue.

A nivel global, el Programa Global para la Eliminación de la Filariasis Linfática (GPELF) lanzado por la OMS en el año 2000 ha logrado grandes avances. Más de 20 países, incluyendo Brasil, Sri Lanka, Tailandia y Togo, han eliminado con éxito la FL como problema de salud pública, y muchos otros están en fase final de vigilancia.¹

Los objetivos de la OMS para 2030 incluyen garantizar que todos los países endémicos eliminen la FL o mantengan la vigilancia, mientras brindan atención continua a las personas afectadas.¹ Lograr esto requiere no solo medicamentos y control de mosquitos, sino también esfuerzos más amplios de salud pública, como mejorar el saneamiento, el acceso a agua potable y la colaboración intersectorial bajo el enfoque de “Una sola salud” (One Health).⁵ El financiamiento sostenido, la educación comunitaria y el apoyo psicológico también son esenciales, ya que la FL afecta no solo la salud física, sino también el bienestar mental y la inclusión social.⁴

La FL afecta la calidad de vida debido a sus consecuencias tanto físicas como emocionales. El apoyo psicológico a las personas afectadas es crucial desde el diagnóstico, y la educación sobre la transmisión y el tratamiento de la FL en comunidades endémicas es esencial para prevenir la discriminación y la exclusión.⁸

Finalmente, se están investigando nuevos enfoques, incluyendo antibióticos como la doxiciclina, que matan a los gusanos adultos al atacar a sus bacterias simbióticas (bacterias que viven en una asociación estrecha y mutuamente beneficiosa con otro organismo) que son llamadas Wolbachia,⁴ y vacunas potenciales para proporcionar protección a largo plazo. Aunque el desarrollo de vacunas es un desafío debido a la capacidad del parásito para evadir el sistema inmunológico, hay estudios prometedores que se están probando en el laboratorio.⁴

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Investigaciones

El sitio en la red de Clinical Trials, desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud, proporciona vida información sobre las investigaciones clínicas. Usted puede ver las investigaciones sobre esta condición en el siguiente enlace: Clinicaltrials.gov. Use el término “lymphatic filariasis” para ver los estudios disponibles. Recomendamos que comparta esta información con los médicos para que analicen los estudios y determinen la indicación de la participación en algún estudio. (en inglés)

Para obtener información sobre los ensayos clínicos en Europa, póngase en contacto con: Clinicaltrialsregister.eu.

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Referencias

  1. Lymphatic Filariasis. World Health Organization. November 21, 2024. Available at: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/lymphatic-filariasis Accessed on 9/24/2025.
  2. About Lymphatic Filariasis. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). May 13, 2024. Available at: https://www.cdc.gov/filarial-worms/about/lymphatic-filariasis.html Accessed on 9/4/2025.
  3. Lymphatic Filariasis. Centers for Disease Control and Prevention (CDC) DPDX. August 30, 2019. Available at: https://www.cdc.gov/dpdx/lymphaticfilariasis/index.html Accessed on 9/4/2025.
  4. Hietanen H, Pfavayi LT, Mutapi F. Unlocking the blueprint to eliminating neglected tropical diseases: A review of efforts in 50 countries that have eliminated at least 1 NTD. PLoS Negl Trop Dis. 2025;19(9):e0013424. Published 2025 Sep 4. doi:10.1371/journal.pntd.0013424
  5. Albadrani MS, Molla A, Elbadawy HM, et al. Antifilarial treatment strategies: a systematic review and network meta-analysis. BMC Infect Dis. 2025;25(1):712. Published 2025 May 16. doi:10.1186/s12879-025-11105-z
  6. Vasconez-Gonzalez J, Miño C, Noboa ML, Tello-De-la-Torre A, Izquierdo-Condoy JS, Ortiz-Prado E. The psychosocial and emotional burden of lymphatic filariasis: A systematic review. PLoS Negl Trop Dis. 2025;19(5):e0013073. Published 2025 May 8. doi:10.1371/journal.pntd.0013073
  7. Jones RT. Non-endemic cases of lymphatic filariasis. Trop Med Int Health. 2014;19(11):1377-1383. doi:10.1111/tmi.12376
  8. Rajamanickam A, Babu S. Unraveling the Dynamics of Human Filarial Infections: Immunological Responses, Host Manifestations, and Pathogen Biology. Pathogens. 2025;14(3):223. Published 2025 Feb 25. doi:10.3390/pathogens14030223
  9. Weller PF, Klion AD. Lymphatic filariasis: Epidemiology, clinical manifestations, and diagnosis. In: Connor RF, ed. UpToDate. Wolters Kluwer; 2024. Available at: https://www.uptodate.com/contents/lymphatic-filariasis-epidemiology-clinical-manifestations-and-diagnosis Accessed September 9, 2025.
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Aprenda más

Usted puede aprender más sobre esta enfermedad en los siguientes sitios en la red:

Note que esta información puede ser bastante técnica por lo que recomendamos que la comparta con un profesional de la salud.

En español:

  • Orphanet, la base de dados europea de enfermedades raras.
  • OMS, la Organización Mundial de la Salud.
  • OPS/OMS el sitio de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud.
  • Manual Merck, un servicio de información médica en la red.

En inglés:

  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos.
  • The Carter Center, un centro que trabaja con los institutos de salud con un programa de eliminación de la filariasis.
  • The TASK Force for Global Health, una organización sin fines de lucro que tiene el objetivo de mejorar la salud a nivel global.
  • The END FUND, una organización dedicada a la eliminación de las enfermedades tropicales desatendidas.
  • PubMed, un recurso gratuito donde se puede buscar artículos publicados de literatura médica. En la mayoría de los casos es posible ver los resúmenes del artículo y algunas veces se puede obtener la versión completa de un artículo de forma gratuita.

Vea también nuestra página en inglés de NORD: Lymphatic Filariasis.

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Centros médicos con experiencia en mi enfermedad

Cuando se tiene una enfermedad rara o poco frecuente es muy importante encontrar a un médico que tenga experiencia en el diagnóstico y en el manejo.  De forma general, se recomienda que las personas con enfermedades raras busquen ser atendidas en centros médicos universitarios o terciarios ya que es más probable que los médicos que trabajan en estos centros hayan visto casos similares o tengan interés en la investigación, además de que cuentan con equipos de múltiples especialistas que trabajan en conjunto.

NORD tiene una lista de centros de excelencia en enfermedades raras que incluye muchos de los mejores centros médicos y académicos de los Estados Unidos.  Recomendamos que los pacientes compartan esta información con sus médicos para que sean referidos al centro más adecuado y conveniente. Esta lista está en expansión.

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 Nota: El sitio web de la Organización Nacional de Enfermedades Raras (NORD), sus bases de datos y su contenido tienen derechos de autor de NORD. Ninguna parte del sitio web de NORD, las bases de datos o los contenidos pueden copiarse de ninguna manera, incluidos, entre otros, los siguientes: descarga electrónica, almacenamiento en un sistema de recuperación o redistribución con fines comerciales sin el permiso expreso por escrito de NORD.  Sin embargo, por la presente se otorga permiso para imprimir una copia impresa de la información sobre una enfermedad individual para su uso personal, siempre que dicho contenido no se modifique de ninguna manera y el crédito por la fuente (NORD) y el aviso de derechos de autor de NORD estén incluidos en la copia impresa. Cualquier otra reproducción electrónica u otras versiones impresas está estrictamente prohibida.

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Asegurarse de que los pacientes y los cuidadores estén equipados con las herramientas que necesitan para vivir su mejor vida mientras manejan su condición rara es una parte vital de la misión de NORD.

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