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Síndrome oculocerebrorrenal

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Última actualización: 1/13/2026
Años publicados: 2025


Resumen

El síndrome oculocerebrorrenal (también conocido como síndrome de Lowe) es una enfermedad genética rara que afecta principalmente a los varones. Afecta especialmente el sistema ocular (ojos), cerebral (cerebro) y renal (riñones). Los síntomas pueden variar mucho en tipo y gravedad, incluso entre miembros de la misma familia.

Casi todas las personas con síndrome oculocerebrorrenal presentan problemas oculares, afectación neurológica que influye en el tono muscular y el desarrollo, y enfermedad renal relacionada con una alteración en el manejo de sustancias que normalmente son reabsorbidas por los riñones. Con el tiempo, la función renal empeora de manera progresiva, lo que muchas veces resulta en una enfermedad renal crónica en la adolescencia o en la edad adulta. La mayoría de los varones con síndrome oculocerebrorrenal tienen una esperanza de vida reducida, comúnmente debido a insuficiencia renal o a complicaciones de la enfermedad.

Es causado por cambios (variantes patogénicas o mutaciones) en el gen OCRL. La herencia es ligada al cromosoma X por lo que afecta más a los varones. Las mujeres que portan una copia alterada del gen OCRL por lo general no desarrollan el síndrome completo, pero a menudo presentan cambios característicos en el cristalino de los ojos y, en raras ocasiones, síntomas adicionales.

El tratamiento es de apoyo y se centra en el manejo de los síntomas.

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Sinónimos

  • Síndrome oculocerebrorrenal de Lowe
  • Enfermedad de Lowe
  • Síndrome oculo-cerebro-renal de Lowe
  • Síndrome de Lowe
  • OCRL
  • Deficiencia de fosfatidilinositol 4,5-bifosfato 5-fosfatasa
  • Distrofia oculo-cerebro-renal de Lowe
  • Distrofia oculocerebrorrenal de Lowe
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Signos y Síntomas

Las señales y los síntomas del síndrome oculocerebrorrenal pueden variar mucho en tipo y gravedad, incluso entre miembros de la misma familia. Algunas personas pueden tener presentaciones más leves o atípicas, especialmente al inicio de la vida. Por ejemplo, las cataratas pueden ser sutiles en casos poco frecuentes y no interferir con la visión hasta la adolescencia, y la afectación renal o neurológica puede variar en gravedad. Las señales y los síntomas de las personas con síndrome oculocerebrorrenal pueden incluir: 1-4

  • Problemas oculares (generalmente los primeros signos del síndrome), presentes desde el nacimiento (congénitos)
    • Cataratas congénitas (opacidad del cristalino), que están presentes en casi todos los niños afectados y pueden detectarse al nacer o dentro de las primeras semanas de vida; por lo general requieren extirpación quirúrgica temprana
    • Visión deficiente, incluso después de una cirugía exitosa; la visión corregida rara vez es mejor que 20/100 lo que significa que se necesita estar a 20 pies de distancia para ver con claridad un objeto que una persona con visión normal (20/20) puede ver a 100 pies de distancia
    • Glaucoma, una afección causada por aumento de la presión dentro del ojo que puede dañar el nervio óptico (responsable de transmitir la información visual), se desarrolla en como la mitad de los varones afectados y a menudo es grave
    • Otros posibles hallazgos oculares, incluyendo ojos bizcos (estrabismo), movimientos oculares involuntarios (nistagmo), daño de la superficie anterior transparente del ojo (cicatrices corneales), cambios en la retina (el tejido sensible a la luz del ojo) y queloides corneales (crecimientos anormales tipo cicatriz en la córnea), que pueden deteriorar aún más la visión o causar ceguera
  • Problemas neurológicos, del desarrollo y del comportamiento (presentes en todas las personas afectadas)
    • Tono muscular bajo (hipotonía) que está presente al nacer o poco después, lo que contribuye a un mal control de la cabeza, dificultades para la alimentación y retraso en el desarrollo motor
      • Algunas personas aprenden a caminar más tarde de lo habitual, mientras que otras requieren dispositivos de asistencia o sillas de ruedas
    • Retraso en el desarrollo del habla y del lenguaje
    • Discapacidad intelectual, que está presente en la mayoría de los varones afectados, pero varía ampliamente:
      • El 10%–25% funciona en el rango bajo-normal o limítrofe
      • Aproximadamente el 25% presenta discapacidad intelectual leve a moderada
      • El 50%–65% presenta discapacidad intelectual grave a profunda
    • Convulsiones, que ocurren en hasta la mitad de los varones afectados, generalmente comenzando en la primera infancia
    • Problemas de comportamiento, que pueden incluir movimientos repetitivos (como aleteo o mordedura de manos), ansiedad, terquedad, rabietas, conductas obsesivas y, con menor frecuencia, conductas agresivas o autolesivas, TDAH y rasgos autistas
  • Enfermedad renal progresiva, que afecta a todas las personas con esta condición y se caracteriza por:
    • Disfunción tubular proximal tipo Fanconi, un trastorno renal raro en el que los túbulos proximales (túbulos más cercanos al riñón) no logran reabsorber sustancias esenciales como glucosa, fosfato, aminoácidos y bicarbonato, lo que provoca su pérdida en la orina y se presenta como:
      • Pérdida de proteínas en la orina (proteinuria) desde el nacimiento, que a menudo es el signo más temprano
      • Pérdida de aminoácidos, bicarbonato, fosfato, glucosa y electrolitos en la orina, con el pasar del tiempo, lo que conduce a:
        • Acidosis tubular renal (exceso de ácido en la sangre)
        • Raquitismo u huesos blandos debido a niveles bajos de fosfato
        • Aumento de la micción (poliuria) y deshidratación
        • Cálculos renales o depósitos de calcio en los riñones
      • Enfermedad renal crónica, que progresa de forma lenta con el tiempo
        • La enfermedad renal terminal suele aparecer en la adultez temprana (a menudo en la tercera o cuarta década de la vida), y generalmente se detecta después de los 10 años de edad
      • Estatura baja (en aproximadamente el 81–90% de las personas afectadas) y que suele hacerse evidente en la primera infancia
      • Problemas óseos, que pueden resultar de desequilibrios minerales relacionados con el riñón y alteraciones de la vitamina D, lo que provoca dolor óseo, fracturas y deformidades esqueléticas
        • Escoliosis (curvatura de la columna), que ocurre en aproximadamente la mitad de los varones afectados
        • Fracturas repetidas (en algunas personas)
      • Hipermovilidad articular, que puede provocar luxaciones
      • Hinchazón articular, artritis, inflamación de tendones o crecimientos fibrosos benignos, especialmente en áreas expuestas a traumatismos repetidos, en niños mayores y adultos
      • Elevación de enzimas musculares, lo que indica afectación muscular subyacente
      • Problemas de alimentación y gastrointestinales que son comunes y pueden incluir:
        • Ganancia de peso lenta
        • Reflujo gastroesofágico
        • Dificultad para tragar y aumento del riesgo de aspiración, lo que puede provocar neumonía o enfermedad pulmonar crónica
      • Debilidad del tono muscular abdominal, que puede contribuir al estreñimiento crónico y al desarrollo de hernias

Otras señales y síntomas pueden incluir:  1, 2,3

  • Anomalías dentales, incluyendo caries, quistes, dientes primarios flojos y dientes anormales
  • Quistes cutáneos en el cuero cabelludo, la parte baja de la espalda o los glúteos, que pueden volverse dolorosos o infectarse
  • Hidradenitis supurativa (nódulos cutáneos profundos, dolorosos y recurrentes con cicatrización)
  • Sangrado retrasado o prolongado después de cirugías debido a problemas con las plaquetas, las células sanguíneas importantes para la coagulación
    • Aproximadamente el 20% presenta trombocitopenia leve (bajo número de plaquetas)
    • Pruebas anormales de función plaquetaria, incluso con estudios de coagulación rutinarios normales
    • Las pruebas de coagulación pueden parecer normales inicialmente, pero el sangrado puede reaparecer horas más tarde debido a disfunción plaquetaria
    • Los médicos deben estar atentos a estas anomalías ante cualquier cirugía, especialmente en cirugías de cataratas y glaucoma, en las que puede producirse sangrado dentro del ojo
  • Aumento de peso u obesidad
  • Testículos no descendidos (criptorquidia), que ocurren en aproximadamente un tercio de los niños afectados
  • Pubertad retrasada, pero con desarrollo sexual por lo demás normal

Se considera que la fertilidad en los varones afectados es limitada, y no hay reportes conocidos de varones afectados que  haya tenido descendencia.² La mayoría de los hombres afectados requieren asistencia de por vida y comúnmente viven con familiares, aunque algunos pueden vivir en entornos grupales con apoyo o de forma semiindependiente. La esperanza de vida es reducida, con mayor frecuencia debido a enfermedad renal progresiva o a complicaciones como infecciones, deshidratación o problemas óseos  graves. 1, 2

La mayoría de las mujeres que portan un cambio en el gen OCRL no desarrollan todos las señales y síntomas, pero aproximadamente el 95% de las portadoras adultas presentan cambios característicos en los cristalinos de los ojos. Estos cambios pueden observarse durante un examen ocular detallado realizado por un oftalmólogo con experiencia utilizando equipo especial después de dilatar la pupila. La presencia de estos cambios en el cristalino respalda firmemente el estado de portadora, aunque su ausencia, especialmente en niños, no lo descarta.¹

Los cambios en el cristalino suelen aparecer como pequeñas manchas pálidas dispuestas en un patrón radial alrededor del borde del cristalino. Estos hallazgos generalmente no afectan la visión. En algunas mujeres portadoras (aproximadamente el 10%), puede formarse una catarata más densa en el centro del cristalino. En algunas mujeres, las cataratas pueden hacerse evidentes más adelante en la edad adulta y ocasionalmente requerir cirugía.¹

Aparte de estos hallazgos oculares, las mujeres portadoras generalmente no presentan otras características del síndrome oculocerebrorrenal. Muy raramente, una mujer puede desarrollar la enfermedad completa debido a circunstancias genéticas inusuales que provocan que el gen alterado esté activo en la mayoría o en todas las células.¹

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Causas y Herencia

El síndrome oculocerebrorrenal está causado por una variante patogénica (mutación) en el gen OCRL (ubicado en el brazo largo [q] del cromosoma X en la región Xq26.1) que resulta en la pérdida de función de la enzima fosfatidilinositol polifosfato 5-fosfatasa OCRL (OCRL-1), un tipo de proteína que normalmente ayuda a las células a manejar y reciclar sustancias importantes. Cuando esta proteína falta o no funciona correctamente, ciertas señales químicas se acumulan dentro de las células e interfieren con su desarrollo y función. 1, 2

El gen OCRL que produce la proteína OCRL-1 es activo (se expresa) en muchos tejidos del cuerpo, lo que puede explicar por qué el síndrome oculocerebrorrenal afecta a múltiples sistemas orgánicos. En los riñones, estos cambios interfieren con la reabsorción normal de proteínas y otras sustancias, lo que conduce a los problemas renales observados en el síndrome. En los ojos, la alteración de la función celular contribuye a las cataratas y otros problemas visuales. Los efectos sobre las células cerebrales y musculares contribuyen al tono muscular bajo, los retrasos del desarrollo y las dificultades de aprendizaje. El mecanismo exacto que conduce a que estos tres sistemas orgánicos se vean afectados principalmente aún no se conoce. 1, 4

Distintos cambios en el gen OCRL pueden causar síntomas muy variados, que van desde el síndrome oculocerebrorrenal clásico hasta formas más leves que afectan sobre todo al riñón. Además, la gravedad puede ser diferente incluso entre personas con cambios genéticos similares.

El gen OCRL se expresa en altos niveles en el hipotálamo, la hipófisis y otros tejidos endocrinos relacionados con el control del crecimiento. Se cree que la falta de esta expresión contribuye a la baja estatura observada en el síndrome oculocerebrorrenal y que, en el futuro, esto podría tratarse con hormona de crecimiento.⁴

Herencia

La herencia es ligada al cromosoma X. Aproximadamente un tercio de los varones afectados tiene una nueva variante (mutación de novo) en el gen OCRL, o sea, una mutación que no ha sido heredada de los padres; en la mayoría de los demás casos, el trastorno se hereda de una madre que es portadora genética de la enfermedad.²

Los trastornos genéticos ligados al cromosoma X son afecciones causadas por un gen mutado localizado en el cromosoma X y ocurren principalmente en varones, que solamente tienen un cromosoma X (tienen un cromosoma X y un cromosoma Y). Las mujeres que tienen una copia alterada del gen OCRL en uno de sus dos cromosomas X suelen ser “portadoras” del trastorno. En ellas, uno de los cromosomas X se inactiva de forma natural, por lo que los genes de ese cromosoma dejan de funcionar. Por lo general el cromosoma X se inactiva  de forma aleatoria pero puede ser sesgada. La inactivación del cromosoma X “sesgada” (o sesgo de inactivación del X) significa que, en las mujeres (que tienen dos cromosomas X, XX), un cromosoma X se silencia preferentemente en más del 50% de las células, en lugar de la inactivación aleatoria normal (50/50), lo que puede llevar a que una mutación o variante patogénica en uno de los cromosomas X se exprese más, causando síntomas de enfermedades ligadas al X, incluso en portadoras, por lo que hay cromosomas inactivados que tienen  el gen alterado y otros el gen normal. En la mayoría de portadoras no desarrolla el cuadro completo de la enfermedad.

Aunque en muchos trastornos ligados al X las mujeres portadoras generalmente no presentan síntomas porque la actividad del gen normal es suficiente para prevenir anomalías, en muchos casos de síndrome oculocerebrorrenal las mujeres muestran cambios característicos en los cristalinos de los ojos. 1, 5, 6

Un varón tiene un solo cromosoma X que hereda de su madre; si hereda un cromosoma X que contiene un gen causante de enfermedad (gen mutado), desarrollará la enfermedad. Las mujeres portadoras de un trastorno ligado al X tienen, en cada embarazo, un 25% de probabilidad de tener una hija portadora como ellas, un 25% de probabilidad de tener una hija no portadora, un 25% de probabilidad de tener un hijo afectado y un 25% de probabilidad de tener un hijo no afectado. Cada embarazo, por supuesto, es independiente del anterior y no influye en el resultado del siguiente embarazo.

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Frecuencia

El síndrome oculocerebrorrenal es una enfermedad genética rara que afecta a personas de todos los orígenes étnicos. Se estima que ocurre en aproximadamente 1 de cada 500,000 personas en la población general, según datos de las asociaciones estadounidense e italiana del síndrome oculocerebrorrenal. Se han reportado casos en muchas regiones, incluyendo América del Norte, Europa, Australia, Japón e India, y se cree que la enfermedad ocurre en todo el mundo.⁷

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Diagnóstico

El síndrome oculocerebrorrenal suele diagnosticarse en varones mediante una combinación de pruebas genéticas y signos y síntomas característicos. En los varones afectados, las pruebas generalmente identifican variantes patogénicas (mutaciones) en el gen OCRL. Estos hallazgos genéticos se interpretan junto con los síntomas clínicos típicos y los resultados de laboratorio.²

En los raros casos en que las mujeres son afectadas, el diagnóstico requiere la identificación de una sola variante patogénica (mutación) en el gen OCRL junto con las mismas características clínicas observadas en los varones afectados.

El síndrome oculocerebrorrenal debe considerarse en varones que presenten la siguiente combinación clásica de hallazgos:²

  • Cataratas densas en ambos ojos presentes al nacer, que causan deterioro visual temprano
  • Tono muscular bajo (hipotonía) que comienza en la infancia, junto con retraso en los hitos motores y del desarrollo
  • Disfunción tubular renal tipo Fanconi, lo que significa que los riñones no pueden reabsorber adecuadamente ciertas sustancias

Esta disfunción renal conduce a una pérdida anormal de sustancias en la orina, incluyendo:²

  • Proteínas de bajo peso molecular (LMW)
  • Aminoácidos (los componentes de las proteínas)
  • Bicarbonato, fosfato y calcio, en cantidades variables

La presencia de proteinuria de bajo peso molecular, la pérdida de pequeñas proteínas como la proteína fijadora de retinol y la N-acetilglucosaminidasa en la orina, es a menudo el signo más temprano y sensible de afectación renal en el síndrome oculocerebrorrenal. Este hallazgo puede aparecer muy temprano en la vida, incluso antes de que otras anomalías renales se hagan evidentes.²

Si las pruebas genéticas en un varón con características típicas del síndrome oculocerebrorrenal no identifican una mutación que cause la enfermedad, o encuentran una variante o mutación de significado incierto, puede realizarse una prueba enzimática. Esta prueba mide la actividad de la enzima OCRL-1 en células de la piel cultivadas en el laboratorio. Los varones afectados tienen menos del 10% de la actividad enzimática normal, y esta prueba es anormal en más del 99% de los casos confirmados.²

En las mujeres diagnosticadas con síndrome oculocerebrorrenal, se recomienda una evaluación adicional para determinar por qué la enfermedad se expresa. Esto puede incluir:²

  • Identificación de variantes patogénicas (mutaciones) en ambos cromosomas X
  • Detección de reordenamientos genéticos raros que involucren el cromosoma X
  • Demostración de una inactivación del X altamente sesgada, un proceso en el que el cromosoma X que porta el gen OCRL normal está inactivo en la mayoría de las células

El diagnóstico prenatal está disponible mediante pruebas bioquímicas (ensayo enzimático) o pruebas genéticas moleculares si la variante del gen OCRL ha sido determinada en un varón afectado o en una madre portadora.² Los hallazgos en la ecografía prenatal que pueden sugerir síndrome oculocerebrorrenal incluyen cataratas bilaterales (el hallazgo más común), aunque también se ha informado catarata unilateral aislada.¹¹

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Tratamiento

El tratamiento del síndrome oculocerebrorrenal es principalmente de apoyo y requiere un enfoque coordinado y multidisciplinario, ya que la enfermedad afecta a varios órganos y puede influir de forma importante en la salud y la supervivencia a largo plazo. El objetivo del manejo es mejorar la función de los órganos, prevenir complicaciones y optimizar la calidad de vida, ya que actualmente no existe un tratamiento curativo en la práctica clínica habitual. 1, 2

El manejo de las alteraciones del sistema nervioso y musculoesquelético comienza desde etapas tempranas de la vida. La hipotonía (bajo tono muscular) se trata con fisioterapia precoz y programas de rehabilitación estructurados, con el fin de favorecer el desarrollo motor y reducir la discapacidad a largo plazo. La fisioterapia continua ayuda a mantener la movilidad de las articulaciones y a disminuir el riesgo de contracturas.

La enfermedad ósea, incluida la osteomalacia, se trata con vitamina D (calcitriol) y suplementos de fosfato para corregir los trastornos metabólicos subyacentes.

En niños con dificultades importantes para alimentarse debido a la hipotonía o a problemas de deglución, puede ser necesaria la nutrición enteral mediante sonda nasogástrica o gastrostomía para asegurar una nutrición y un crecimiento adecuados. 1, 2

Las complicaciones neurológicas, como las convulsiones, se tratan de forma individual con medicamentos anticonvulsivos adecuados. Los problemas conductuales, cognitivos y psiquiátricos son frecuentes y se manejan mejor mediante un enfoque interprofesional que combine atención médica con apoyo psicológico, educativo y terapéutico. Esto puede incluir educación especial, terapia ocupacional y terapia del habla y del lenguaje para mejorar la comunicación y el funcionamiento diario. Cuando es necesario, pueden utilizarse tratamientos farmacológicos, como antipsicóticos o antidepresivos, ajustados a cada persona.

En algunos casos seleccionados, se ha descrito que la hormona de crecimiento humana recombinante puede mejorar el crecimiento y el aumento de peso, y puede considerarse como complemento del tratamiento de apoyo estándar, siempre que esté indicada y supervisada por un médico con experiencia.

El manejo oftalmológico es una parte fundamental del tratamiento. Las cataratas congénitas requieren cirugía temprana, idealmente durante la infancia, para prevenir la ambliopía y favorecer el desarrollo visual. Debido al pequeño tamaño de los ojos, los lactantes afectados suelen quedar sin lente implantado y necesitan corrección refractiva afáquica. Esto implica restaurar la visión cuando falta el cristalino natural del ojo, generalmente después de la cirugía de cataratas, mediante lentes de contacto especiales o la implantación secundaria de una lente intraocular (LIO), ya que las gafas afáquicas son gruesas y poco prácticas.

Es necesario un seguimiento oftalmológico de por vida para vigilar el desarrollo visual, los cambios refractivos y complicaciones como el glaucoma, que con frecuencia no responde bien al tratamiento médico y suele requerir cirugía. Los procedimientos más comunes incluyen la trabeculectomía, la goniotomía o la implantación de dispositivos de drenaje para el humor acuoso. También pueden ser necesarios tratamientos adicionales para el estrabismo o las alteraciones corneales, como queloides, cicatrices o, en casos graves, el trasplante de córnea.¹

La afectación renal se maneja corrigiendo los trastornos metabólicos y retrasando la progresión de la enfermedad renal. La acidosis crónica se trata habitualmente con terapia alcalina, como bicarbonato de sodio. Es fundamental controlar de forma regular los niveles séricos de calcio y de hormona paratiroidea para evitar una suplementación excesiva de vitamina D, que puede empeorar la hipercalciuria y aumentar el riesgo de cálculos renales.¹² Con el deterioro progresivo de la función renal, algunas personas pueden evolucionar a enfermedad renal terminal, situación en la que se requiere diálisis; el trasplante renal se ha descrito en un número limitado de casos.¹

El manejo incluye revisiones dentales regulares una vez que erupcionan los dientes. El seguimiento continuo es importante para detectar cualquier problema de forma temprana. La atención preventiva se centra en reducir el riesgo de caries e incluye el uso diario de pasta dental con flúor, tratamientos profesionales con flúor en la consulta dental, buenos hábitos de higiene oral y recomendaciones sobre una dieta favorable para los dientes. Si se detectan ciertas afecciones, como quistes mandibulares, el tratamiento depende de su tamaño. Los quistes grandes pueden tratarse reduciendo su tamaño de forma gradual, mientras que los más pequeños pueden extirparse mediante cirugía menor. Si hay dientes que se mueven esto  también debe vigilarse de cerca, ya que puede variar desde una leve movilidad de varios dientes hasta la permanencia de dientes primarios por más tiempo del esperado.¹²

Si bien las estrategias terapéuticas actuales se centran en el control de los síntomas y la atención de apoyo, los avances en la terapia génica están abriendo nuevas posibilidades para abordar la causa subyacente del síndrome oculocerebrorrenal. Los enfoques experimentales que utilizan tecnologías precisas de edición genética tienen como objetivo corregir las mutaciones causantes de la enfermedad en el gen OCRL, con el potencial de restaurar la función normal de la proteína y prevenir el daño celular posterior. Aunque aún se encuentran en investigación y no están disponibles para uso clínico, la terapia génica representa una dirección futura prometedora hacia un tratamiento modificador de la enfermedad o potencialmente curativo pero no se ha aprobado.¹³

El proyecto Lowe Syndrome and Me reunió a investigadores y cuidadores para crear videos que compartieran las perspectivas de pacientes, familias e investigadores. La iniciativa mejoró la comunicación, la comprensión de la investigación y la participación comunitaria, al tiempo que fortaleció la defensa de los pacientes, a pesar de desafíos como la distancia geográfica y la diversidad limitada de participantes.

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Investigaciones

El sitio en la red de Clinical Trials, desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud, proporciona vida información sobre las investigaciones clínicas. Usted puede ver las investigaciones sobre esta condición en el siguiente enlace: Clinicaltrials.gov. Use el término “oculocerebrorenal syndome” o “Lowe syndrome” para ver los estudios disponibles. Recomendamos que comparta esta información con los médicos para que analicen los estudios y determinen la indicación de la participación en algún estudio. (en inglés)

Para obtener información sobre los ensayos clínicos en Europa, póngase en contacto con: Clinicaltrialsregister.eu.

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Referencias

  1. Tripathi M, Markan A, Tripathy K, et al. Oculocerebrorenal Syndrome. [Updated 2025 Dec 1]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2025 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK585123/
  2. Brewer ED. Clinical variation in Lowe syndrome: what and how?. Front Cell Dev Biol. 2025;13:1720452. Published 2025 Nov 6. doi:10.3389/fcell.2025.1720452
  3. Lewis RA, Nussbaum RL, Brewer ED. Lowe Syndrome. 2001 Jul 24 [Updated 2019 Apr 18]. In: Adam MP, Bick S, Mirzaa GM, et al., editors. GeneReviews® [Internet]. Seattle (WA): University of Washington, Seattle; 1993-2025. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK1480/
  4. Sena C, Iannello G, Skowronski AA, et al. Endocrine and behavioural features of Lowe syndrome and their potential molecular mechanisms. J Med Genet. 2022;59(12):1171-1178. doi:10.1136/jmedgenet-2022-108490
  5. Bokenkamp A, Ludwig M. The oculocerebrorenal syndrome of Lowe: an update. Pediatr Nephrol 2016: [Epub ahead of print] 25 March 2016
  6. Roschinger W, Muntau AC, Rudolph G, et al. Carrier assessment in families with Lowe oculocerebrorenal syndrome: novel mutations in the OCRL1 gene and correlation of direct DNA diagnosis with ocular examination. Mol Genet Metab. 2000;69:213-22.
  7. Bökenkamp A, Ludwig M. The oculocerebrorenal syndrome of Lowe: an update. Pediatr Nephrol. 2016;31(12):2201-2212. doi:10.1007/s00467-016-3343-3
  8. Hichri H, Rendu J, Monnier N, et al. From Lowe syndrome to Dent Disease: correlations between mutations of the OCRL1 gene and clinical and biochemical phenotypes. Hum Mutat. 2011;32:379-388.
  9. Schurman SJ, Scheinman SJ Inherited cerebrorenal syndromes.. Nat Rev Nephrol. 2009;5(9):529-38.
  10. Alcorn DM. Lowe Syndrome (Oculocerebrorenal Syndrome) Differential Diagnoses. Medscape Reference. Jul 11, 2023. Available at:  https://emedicine.medscape.com/article/1214184-differential Accessed on 1/8/2026.
  11. Rouxel F, Fauré J, Faure JM, et al. Prenatal diagnosis of Lowe syndrome in a male fetus with isolated bilateral cataract. Heliyon. 2022;8(12):e12210. Published 2022 Dec 10. doi:10.1016/j.heliyon.2022.e12210
  12. Loi M. Lowe syndrome. Orphanet J Rare Dis. 2006;1:16. Published 2006 May 18. doi:10.1186/1750-1172-1-16
  13. Lowenstein, A., Swee, G., Finkelman, M. D., Tesini, D., & Loo, C. Y. (2023). Dental needs and conditions of individuals with Lowe syndrome: An observational study. Special Care in Dentistry. https://doi.org/10.1111/scd.12870
  14. Chen S, Lo CH, Liu Z, et al. Base editing correction of OCRL in Lowe syndrome: ABE-mediated functional rescue in patient-derived fibroblasts. Hum Mol Genet. 2024;33(13):1142-1151. doi:10.1093/hmg/ddae045
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Aprenda más

Usted puede aprender más sobre esta enfermedad en los siguientes sitios en la red:

Note que esta información puede ser bastante técnica por lo que recomendamos que la comparta con un profesional de la salud.

En español:

  • Orphanet, la base de dados europea de enfermedades raras.

 

En inglés:

 

  • Online Mendelian Inheritance in Man (OMIM), un resumen completo y autorizado de genes humanos y fenotipos genéticos que está disponible gratuitamente. Debido a que OMIM está diseñado para ser utilizado principalmente por médicos y otros profesionales de salud, aunque sea abierta al público, la información es compleja y se recomienda a los usuarios que buscan información sobre una condición médica o genética personal que consulten con un médico calificado para obtener un diagnóstico y obtener respuestas a sus preguntas personales.
  • MedlinePlus, el sitio en la red de la Biblioteca Nacional de la Salud.
  • GeneReviews es un recurso internacional para médicos que proporciona información sobre condiciones hereditarias en un formato estandarizado, que cubre diagnóstico, manejo y asesoramiento genético para pacientes y sus familias. Cada capítulo está escrito por uno o más expertos en la afección o enfermedad específica y pasa por un riguroso proceso de edición y revisión por pares antes de publicarse en línea.
  • Medscape Reference, un sitio en la red que tiene información para médicos y profesionales de la salud.
  • Lowe Syndrome Association, una organización de apoyo para las personas con esta enfermedad.
  • PubMed, un recurso gratuito donde se puede buscar artículos publicados de literatura médica. En la mayoría de los casos es posible ver los resúmenes del artículo y algunas veces se puede obtener la versión completa de un artículo de forma gratuita.

Vea también nuestra página en inglés de NORD: Oculocerebrorenal syndrome.

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Centros médicos con experiencia en mi enfermedad

 

Cuando se tiene una enfermedad rara o poco frecuente es muy importante encontrar a un médico que tenga experiencia en el diagnóstico y en el manejo.  De forma general, se recomienda que las personas con enfermedades raras busquen ser atendidas en centros médicos universitarios o terciarios ya que es más probable que los médicos que trabajan en estos centros hayan visto casos similares o tengan interés en la investigación, además de que cuentan con equipos de múltiples especialistas que trabajan en conjunto.

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Aprende más https://rarediseases.org/patient-assistance-programs/rare-disease-educational-support/

Programa de descanso para cuidadores raros

Este programa de asistencia, primero en su tipo, está diseñado para los cuidadores de un niño o adulto diagnosticado con un trastorno raro.

Aprende más https://rarediseases.org/patient-assistance-programs/caregiver-respite/

Organizaciones de pacientes

No patient organizations found related to this disease state.