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Síndrome de Pitt Hopkins

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Última actualización: 8/27/2025
Años publicados: 2025


Reconocimiento

NORD agradece sinceramente al Dr. David Sweetser, MD PhD, Jefe de Genética Médica y Metabolismo, Codirector de la Clínica Pitt‑Hopkins del MGH, Hospital General de Massachusetts, por su colaboración en la preparación de este informe en inglés. El informe en inglés fue modificado y traducido al español por Gioconda Alyea, médica genetista brasileira, NORD, el 26 de agosto del 2025.


Resumen

El síndrome de Pitt‑Hopkins (PTHS) es un trastorno neurológico genético raro. Los niños afectados presentan rasgos faciales característicos y tienen discapacidad intelectual, retrasos en alcanzar hitos del desarrollo, problemas para hablar, así como pueden tener convulsiones recurrentes y anomalías en la forma de respirar. Otros síntomas adicionales que pueden presentarse incluyen falta de coordinación (ataxia), movimientos repetitivos de manos sin función, estreñimiento, trastornos del sueño y miopía severa. Son comunes las alteraciones del comportamiento, aunque con frecuencia se describe a los niños como sociables y con disposición alegre. Algunos niños afectados cumplen con los criterios para un trastorno del espectro autista.

Las señales y los síntomas específicos del trastorno y su severidad pueden variar de una persona para otra.  El síndrome de Pitt‑Hopkins es causado por un cambio (mutación o variante) en el gen TCF4 o por pérdidas (deleciones) en el cromosoma 18 que incluyan este gen.

Esta mutación ocurre de forma espontánea y, en casi todos los casos, no se transmite en la familia. El trastorno fue descrito por primera vez en la literatura médica en 1978 y el gen causante fue descubierto en 2008.

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Signos y Síntomas

A medida que se publican más series de casos, nuestra comprensión de los síntomas y el pronóstico del síndrome de Pitt‑Hopkins continúa mejorando. Aún así, mucho sobre la condición sigue sin estar claro. No todos los individuos mostrarán cada uno de los síntomas listados a continuación. Las familias deben consultar con el médico y el equipo de atención de su hijo para discutir su caso particular, los posibles síntomas y el panorama general.

Las señales y síntomas comunes pueden incluir:

  • Tono muscular disminuido (hipotonía) en los bebés lactantes, que pueden parecer anormalmente “flojos”
    • La hipotonía puede afectar la alimentación e influir en las habilidades motoras como caminar
  • Dificultades para alimentarse en la infancia, pero tienden a resolverse con el tiempo
  • Circunferencia de la cabeza anormalmente pequeña (microcefalia postnatal)
  • Retrasos en alcanzar hitos del desarrollo, incluyendo:
    • Retrasos en sentarse o sostener la cabeza
    • Retrasos al aprender a caminar en que algunos niños sólo podrán caminar con ayuda, mientras que otros pueden no caminar
      • La mayoría de los niños se benefician del uso de férulas para estabilizar los tobillos flojos
    • Falta de coordinación (ataxia) y torpeza
      • Los niños que pueden caminar pueden hacerlo de forma insegura con paso amplio
    • Retraso o ausencia del habla
    • La mayoría de los niños tiene mejores habilidades del lenguaje receptivo, lo que significa que pueden comprender mejor que expresarse
      • Pueden beneficiarse de dispositivos de comunicación asistida como tableros de imágenes y dispositivos de habla en tabletas, y pueden comunicarse con lenguaje de señas
    • Discapacidad intelectual grave (en la mayoría de los casos), que puede no evaluarse bien debido a las anomalías del habla y motoras

Los avances tecnológicos y las nuevas terapias han permitido que los niños afectados logren más de lo que se creía originalmente, y algunos médicos y padres creen que existe un rango más amplio de capacidades intelectuales que lo que normalmente se informa en la literatura médica.

Otros rasgos pueden incluir:

  • Rasgos faciales distintivos (evidentes en lactantes y niños, que pueden hacerse más pronunciados o notorios con la edad). Estos rasgos incluyen:
    • Boca anormalmente ancha con labio inferior lleno
    • Paladar superficial y amplio con dientes muy separados, y prognatismo mandibular.
      Fosas nasales abiertas
    • Puente nasal ancho; punta nasal afilada y hacia abajo
    • Orejas ligeramente en forma de copa
    • Ojos hundidos que se elevan ligeramente hacia arriba con una prominente cresta supraorbitaria
    • Labio superior sobresaliente curvado en forma de “arco de cupido”
    • Mejillas llenas
    • Mentón prominente
  • Patrones irregulares o anormales de respiración que pueden comenzar entre los 7 meses y los 7 años e incluir:
    • Episodios recurrentes de respiración muy rápida (hiperventilación), con frecuencia seguidos por episodios donde luchan por respirar o detienen momentáneamente la respiración (crisis de apnea)
      • La apnea puede causar cianosis, condición en la cual hay una decoloración azulada anormal de la piel debido a la falta de oxígeno
      • Las irregularidades respiratorias pueden ser desencadenadas por estrés, emociones intensas o fatiga
    • Problemas de comportamiento que pueden variar ampliamente:
      • Silencio, retraimiento social y dificultad para relacionarse con otros; a menudo marcados por autorreferencia
      • Carácter feliz y sociable, con frecuencia con risas y sonrisas, en muchos casos.
        También ocurren episodios de agresión, gritos o agitación, frecuentemente ante cambios inesperados en la rutina
      • Otros problemas de comportamiento comunes incluyen hiperactividad, ansiedad, autolesiones y timidez
      • Movimientos estereotipados de manos, como aplaudir, aletear las manos, meneo de manos, lavarse las manos, cruzar los dedos y llevar frecuentes movimientos de las manos hacia la boca
      • Sacudidas de cabeza, golpear la cabeza, mecer el cuerpo, rechinar de dientes (bruxismo) y arrancarse el cabello
      • Comportamientos repetitivos en los que los niños pueden jugar con un juguete de manera repetitiva, y pueden mostrar fascinación por una parte específica del juguete
    • Convulsiones (en casi la mitad de los casos) que por lo general comienzan en la infancia, pero a veces están presentes desde el nacimiento o se desarrollan hasta la adolescencia
    • Estreñimiento (en la mayoría de los casos), que puede ser grave
    • Reflujo gastroesofágico, reportado en menos de la mitad de los individuos afectados
    • Umbral de dolor alto (en la mayoría de los casos)

Síntomas adicionales pueden incluir salivación excesiva (especialmente cuando son más jóvenes), miopía severa, ojos bizcos (estrabismo) y curvatura anormal del cristalino (astigmatismo). Hay algunas personas que tienen una curvatura anormal de la columna (escoliosis). Aproximadamente un tercio de los varones afectados tienen criptorquidia, una condición en que uno o ambos testículos no han descendido al escroto.

Se pueden observar algunas anomalías menores en las manos, incluyendo yemas de dedos anchas, dedos con forma de cono, meñiques curvados (clinodactilia), una sola línea en la palma, y almohadillas prominentes en yemas de dedos y pies (almohadillas fetales persistentes). A menudo hay una línea adicional o ausente en el pulgar, y en casos raros los individuos no pueden doblar el pulgar debido a ausencia de un tendón. Con frecuencia presentan enrojecimiento e hinchazón de la piel en la base de las uñas y pueden tener engrosamiento del ángulo normal en la base de la uña (acropaquia). Los dedos de los pies pueden parecer “montados” uno sobre los otros. Las manos y los pies pueden estar fríos o con apariencia azulada debido a cianosis.

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Causas y Herencia

El síndrome de Pitt‑Hopkins (PTHS) suele ser causado por un cambio patógeno en un gen llamado TCF4. En algunas personas, resulta de una pérdida (microdeleción) del cromosoma 18 en la región conocida como 18q21.2, que incluye el gen TCF4. En menor medida, PTHS puede deberse a un cambio estructural en los cromosomas, llamado translocación balanceada, que interfiere con la función del gen TCF4 sin eliminarlo realmente.

Los genes proporcionan instrucciones para crear (codificar) proteínas que desempeñan un papel crítico en muchas funciones del cuerpo. Cuando ocurre una variante genética, el producto proteico puede ser defectuoso, ineficiente, ausente o sobreproducido. Dependiendo de las funciones de esa proteína, esto puede afectar muchos sistemas del cuerpo, incluido el cerebro. El gen TCF4 crea una proteína que es un factor de transcripción. Esta proteína tiene un papel importante en varios procesos de desarrollo del cuerpo. Se expresa intensamente durante el desarrollo humano temprano y se encuentra en todo el sistema nervioso central.

El gen TCF4 está localizado en el brazo largo (q) del cromosoma 18 (18q21.2). Los cromosomas, presentes en el núcleo de las células humanas, contienen la información genética de cada individuo. Las células del cuerpo humano normalmente tienen 46 cromosomas. Los pares de cromosomas humanos se numeran del 1 al 22 y los cromosomas sexuales se designan X e Y. Los varones tienen un cromosoma X y uno Y, y las mujeres tienen dos cromosomas X. Cada cromosoma tiene un brazo corto denominado “p” y un brazo largo denominado “q”. Los cromosomas se subdividen en muchas bandas numeradas. Por ejemplo, “cromosoma 18q21.2” hace referencia a la banda 21.2 en el brazo largo del cromosoma 18. Las bandas numeradas especifican la ubicación de los miles de genes presentes en cada cromosoma.

En los casos donde una variante del gen TCF4 es patógena, el síndrome de Pitt‑Hopkins casi siempre ocurre como una variante nueva (esporádica o de novo), lo que significa que en casi todos los casos la variante genética ocurrió en el momento de la formación del óvulo o el espermatozoide solo para ese niño, y ningún otro miembro de la familia estará afectado, y el trastorno no se hereda.

Cuando la variante se transmite de una persona afectada a un hijo o hija, en la mayoría de los casos la herencia es autosómica dominante. Las enfermedades genéticas se determinan por la combinación de genes para un rasgo particular que están en los cromosomas recibidos del padre y la madre. Los trastornos genéticos dominantes ocurren cuando solo una copia de un gen anormal es necesaria para que aparezca la enfermedad. El gen anormal puede heredarse de cualquiera de los padres o puede ser resultado de una variante nueva en la persona afectada. El riesgo de transmitir el gen anormal de un padre afectado a su descendencia es del 50% en cada embarazo.

Existen varios casos en los que un padre no afectado con el síndrome tiene más de un hijo con síndrome de Pitt‑Hopkins. Este evento extremadamente raro ocurre debido al mosaico germinal. En el mosaico germinal, un padre tiene algunas células reproductivas (germinales) en los ovarios o testículos que tienen la variante del gen TCF4. Las demás células en el cuerpo del padre no tienen la variante, por lo que estos padres no están afectados, pero pueden transmitir un gen alterado a sus hijos. Debido a esta posibilidad, es estimado que los padres de un niño o una niña con síndrome de Pitt‑Hopkins tienen aproximadamente entre un 1% y un 2% de probabilidad de tener otro hijo afectado, incluso si los padres no tienen la variante en su sangre.

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Frecuencia

El síndrome de Pitt‑Hopkins afecta tanto a varones como a mujeres y puede afectar a individuos de cualquier origen étnico o racial. Se desconoce la incidencia exacta del trastorno. Según el Pitt Hopkins Research Foundation (PHRF), el conteo global de individuos diagnosticados, hasta 2025, es de aproximadamente 1,564. Este total incluye a todos los individuos con síndrome de Pitt‑Hopkins conocidos por la PHRF y redes internacionales de apoyo (pitthopkins.org).  Los investigadores creen que muchos afectados no reciben diagnóstico o reciben un diagnóstico equivocado, lo que dificulta determinar la frecuencia real del trastorno en la población general. La discapacidad intelectual (por todas las causas) afecta aproximadamente al 1%‑3% de la población general.

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Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Pitt‑Hopkins depende de una historia clínica detallada, una evaluación clínica completa e identificación de síntomas característicos. Existe superposición entre los síntomas del síndrome de Pitt‑Hopkins y otros trastornos neurológicos similares. La ausencia de malformaciones congénitas mayores, que son anomalías estructurales o funcionales presentes al nacer, favorece el diagnóstico. El diagnóstico del síndrome de Pitt‑Hopkins (PTHS) se confirma en un individuo con características clínicas sugestivas y uno de los siguientes hallazgos en pruebas genéticas:

  • Una variante causante de enfermedad (patógena o probablemente patógena) en el gen TCF4, en alrededor del 70% de los individuos afectados.
  •  Una microdeleción del cromosoma 18q21.2 que incluya en el gen TCF4, en alrededor del 30% de los individuos afectados.

Cuando la enfermedad es causada por microdeleciones de 18q21.2 que incluyen el gen TCF4, las pruebas genéticas estándar pueden no detectarlas; por ello se necesita una prueba más detallada llamada microarray cromosómico (CMA) para detectarlas.

Si se sospecha el diagnóstico por examen e historia clínica, se puede solicitar una prueba genética. Si el diagnóstico se confirma, las investigaciones de otras malformaciones congénitas como defectos cardíacos o renales solamente son necesarias si existe preocupación clínica específica, ya que no hay una mayor incidencia de estas con el síndrome de Pitt‑Hopkins.

Si se observa o sospecha actividad convulsiva, sacudidas corporales o episodios de mirada fija,  los médicos pueden recomendar un electroencefalograma (EEG), prueba que mide la actividad eléctrica del cerebro y puede mostrar alteraciones funcionales y ayudar a detectar convulsiones.

También puede realizarse una técnica de imagen avanzada como la resonancia magnética (MRI) del cerebro. Una MRI utiliza un campo magnético y ondas de radio para producir imágenes transversales de órganos y tejidos, incluido el cerebro. Los médicos usan una MRI para obtener una imagen detallada del cerebro, especialmente del cerebro. Se han observado diversos hallazgos cerebrales inespecíficos por MRI en el síndrome de Pitt‑Hopkins, aunque muchos estudios se reportan como normales.

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Tratamiento

El tratamiento se dirige a los síntomas específicos que presenta cada individuo y generalmente requiere un equipo de especialistas, coordinado por un genetista médico o el pediatra. Este equipo puede incluir a un neurólogo pediátrico (especialista en enfermedades del cerebro y sistema nervioso en niños), gastroenterólogo (tracto gastrointestinal), oftalmólogo (ojos), neumólogo (pulmones y problemas respiratorios), patólogo del habla, psicólogo y otros profesionales de salud, quienes deben planificar de manera sistemática y completa el tratamiento del niño afectado. Se recomienda el asesoramiento genético para las personas afectadas y para sus familias. El apoyo psicosocial para toda la familia es esencial.

Tras el diagnóstico inicial, se recomienda realizar una evaluación del desarrollo e implementar terapias ocupacionales, físicas, del habla y de alimentación apropiadas. Se deben hacer reevaluaciones periódicas y ajustar los servicios proporcionados a todos los niños. Dado que es probable que haya una grave discapacidad del habla, debe considerarse desde temprano el entrenamiento con dispositivos de comunicación alternativa y aumentativa. Los niños pueden beneficiarse de tratamientos usados en el trastorno del espectro autista, como la terapia de análisis conductual aplicado (ABA). Un pediatra del desarrollo puede ayudar con el manejo de problemas de comportamiento y consideraciones de medicación; en casos de comportamientos agresivos más graves, un psiquiatra pediátrico puede ser útil. En las personas con comunicación limitada, se deben considerar posibles problemas médicos como el estreñimiento severo que pueden afectar negativamente el comportamiento.

El estreñimiento es muy común en el síndrome de Pitt‑Hopkins y usualmente medidas estándar como dietas altas en fibra o laxantes son suficientes. Si hay un problema significativo con hiperventilación y/o apnea, se debe consultar a un neumólogo, ya que en algunos casos han sido útiles medicamentos como antiepilépticos o acetazolamida. Las convulsiones que puedan ocurrir generalmente se controlan bien con anticonvulsivantes prescritos por un neurólogo. En la mayoría de los casos se recomienda el uso de gafas y se puede necesitar cirugía para los ojos bizcos (estrabismo) que no se corrigen por sí mismos. Se recomiendan exámenes oftalmológicos regulares.

Hay varias clínicas especializadas para el síndrome de Pitt‑Hopkins en Estados Unidos. La Pitt‑Hopkins Research Foundation enumera las clínicas actuales en el siguiente enlace: https://pitthopkins.org/newly-diagnosed/clinics/

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Investigaciones

La Pitt‑Hopkins Research Foundation gestiona un registro familiar. Un registro es una base de datos especial que contiene información sobre individuos con un trastorno específico o grupo de condiciones. La recopilación de datos sobre trastornos raros puede permitir a los investigadores aumentar la comprensión de estos trastornos, ampliar la búsqueda de tratamientos y acelerar los ensayos clínicos hacia opciones de tratamiento específicas. Para más información, visita: https://pitthopkins.org/family-registry/.

El sitio en la red de Clinical Trials, desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud, proporciona vida información sobre las investigaciones clínicas. Usted puede ver las investigaciones sobre esta condición en el siguiente enlace: Clinicaltrials.gov. Use el término “Pitt-Hopkins Syndrome” para ver los estudios disponibles. Recomendamos que comparta esta información con los médicos para que analicen los estudios y determinen la indicación de la participación en algún estudio. (en inglés)

Para obtener información sobre los ensayos clínicos en Europa, póngase en contacto con: Clinicaltrialsregister.eu.

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Referencias

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Bedeschi MF, Marangi G, Calvello MR, et al. Impairment of different protein domains causes variable clinical presentation within Pitt-Hopkins syndrome and suggests intragenic molecular syndromology of TCF4. Eur J Med Genet. 2018;60:565-571. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28807867

de Winter CF, Baas M, Bijlsma EK, et al. Phenotype and natural history in 101 individuals with Pitt-Hopkins syndrome through an internet questionnaire system. Orphanet J Rare Dis. 2016;11:37. https://ojrd.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13023-016-0422-2

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Van Balkom ID, Vuijk PJ, Franssens M, Hoek HW, Hennekam RC. Development, cognition, and behaviour in Pitt-Hopkins syndrome. Dev Med Child Neurol. 2012;54:925-931. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22712893

Peippo M, Ignatius J. Pitt-Hopkins syndrome. Mol Syndromol. 2012;2(3-5):171-180. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3366706/

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Pediatric Brain Foundation. Pitt-Hopkins Syndrome. 2015. Available at: https://www.pediatricbrainfoundation.org/educate/disorder/pitt-hopkins-syndrome-pths Accessed February 23, 2018.

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Aprenda más

Usted puede aprender más sobre esta enfermedad en los siguientes sitios en la red:

Note que esta información puede ser bastante técnica por lo que recomendamos que la comparta con un profesional de la salud.

En español:

  • Orphanet, la base de dados europea de enfermedades raras.

En inglés:

  • Online Mendelian Inheritance in Man (OMIM), un resumen completo y autorizado de genes humanos y fenotipos genéticos que está disponible gratuitamente. Debido a que OMIM está diseñado para ser utilizado principalmente por médicos y otros profesionales de salud, aunque sea abierta al público, la información es compleja y se recomienda a los usuarios que buscan información sobre una condición médica o genética personal que consulten con un médico calificado para obtener un diagnóstico y obtener respuestas a sus preguntas personales.
  • Pitt Hopkins Foundation Research, una organización de apoyo e investigación para el sindrome de Pitt Hopkins.
  • MedlinePlus, el sitio en la red de la Biblioteca Nacional de la Salud.
  • The Pediatric Brain Foundation, una organización dedicada a la salud mental de los niños.
  • GeneReviews es un recurso internacional para médicos que proporciona información sobre condiciones hereditarias en un formato estandarizado, que cubre diagnóstico, manejo y asesoramiento genético para pacientes y sus familias. Cada capítulo está escrito por uno o más expertos en la afección o enfermedad específica y pasa por un riguroso proceso de edición y revisión por pares antes de publicarse en línea.
  • PubMed, un recurso gratuito donde se puede buscar artículos publicados de literatura médica. En la mayoría de los casos es posible ver los resúmenes del artículo y algunas veces se puede obtener la versión completa de un artículo de forma gratuita.

Vea también nuestra página en inglés de NORD: Pitt-Hopkins Syndrome.

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Centros médicos con experiencia en mi enfermedad

Cuando se tiene una enfermedad rara o poco frecuente es muy importante encontrar a un médico que tenga experiencia en el diagnóstico y en el manejo.  De forma general, se recomienda que las personas con enfermedades raras busquen ser atendidas en centros médicos universitarios o terciarios ya que es más probable que los médicos que trabajan en estos centros hayan visto casos similares o tengan interés en la investigación, además de que cuentan con equipos de múltiples especialistas que trabajan en conjunto.

NORD tiene una lista de centros de excelencia en enfermedades raras que incluye muchos de los mejores centros médicos y académicos de los Estados Unidos.  Recomendamos que los pacientes compartan esta información con sus médicos para que sean referidos al centro más adecuado y conveniente. Esta lista está en expansión.

Para aprender más sobre NORD visite el siguiente enlace:  NORD en Español.

 Nota: El sitio web de la Organización Nacional de Enfermedades Raras (NORD), sus bases de datos y su contenido tienen derechos de autor de NORD. Ninguna parte del sitio web de NORD, las bases de datos o los contenidos pueden copiarse de ninguna manera, incluidos, entre otros, los siguientes: descarga electrónica, almacenamiento en un sistema de recuperación o redistribución con fines comerciales sin el permiso expreso por escrito de NORD.  Sin embargo, por la presente se otorga permiso para imprimir una copia impresa de la información sobre una enfermedad individual para su uso personal, siempre que dicho contenido no se modifique de ninguna manera y el crédito por la fuente (NORD) y el aviso de derechos de autor de NORD estén incluidos en la copia impresa. Cualquier otra reproducción electrónica u otras versiones impresas está estrictamente prohibida.

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Programas & Recursos

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Programas de asistencia RareCare®

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Programas de Asistencia Adicional

Programa de Asistencia MedicAlert

NORD y la Fundación MedicAlert se han asociado en un nuevo programa para brindar protección a pacientes con enfermedades raras en situaciones de emergencia.

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Programa de Apoyo Educativo de Enfermedades Raras

Asegurarse de que los pacientes y los cuidadores estén equipados con las herramientas que necesitan para vivir su mejor vida mientras manejan su condición rara es una parte vital de la misión de NORD.

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Programa de descanso para cuidadores raros

Este programa de asistencia, primero en su tipo, está diseñado para los cuidadores de un niño o adulto diagnosticado con un trastorno raro.

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Organizaciones de pacientes

No patient organizations found related to this disease state.