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Poliarteritis Nodosa

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Última actualización: 10/29/2025
Años publicados: 2025


Reconocimiento

El reporte fue elaborado por Gioconda Alyea, médica genetista brasileira, NORD, el 29 de octubre del 2025.


Resumen

La poliarteritis nudosa (PAN) es una enfermedad inflamatoria rara que afecta a las arterias de tamaño mediano, especialmente en los lugares donde se bifurcan. Por lo general, la enfermedad no afecta a los vasos grandes como la aorta y sus ramas principales ni a los vasos pequeños (capilares y vénulas) o al sistema venoso. ¹ Las arterias afectadas pueden inflamarse y dañarse, lo que reduce el flujo sanguíneo hacia los órganos y tejidos.

La PAN puede presentarse como una forma sistémica, en que son afectadas múltiples órganos, o como una forma llamada PAN cutánea (CPAN), que está limitada a la piel. 2, 3, 4

La enfermedad puede provocar complicaciones graves, como daño a los órganos, lesión nerviosa o muerte del tejido, si no se trata a tiempo. 4, 5

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Subdivisiones

  • Enfermedad de Küssmaul-Maier
  • PAN
  • Periarteritis nudosa
  • Panarteritis nudosa
  • Panarteritis nodosa
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Signos y Síntomas

Los síntomas generales de la PAN pueden incluir fatiga, fiebre, pérdida de peso, dolor muscular y articular. Las señales y los síntomas pueden variar según los órganos afectados, como se describe a seguir. 2-4

Sistema nervioso central (SNC) – cerebro y médula espinal: Las señales más comunes y tempranos del compromiso del SNC en la poliarteritis nudosa (PAN) son episodios breves de reducción del flujo sanguíneo al cerebro que pueden causar síntomas temporales como pérdida de visión en un ojo (también llamada ceguera monocular transitoria).

  • Problemas cerebrales más graves, como la inflamación de los vasos sanguíneos del cerebro (arteritis cerebral), suelen ocurrir más tarde en la enfermedad, a menudo 2 a 3 años después de su inicio, y pueden causar accidentes cerebrovasculares (derrames) o hemorragias (sangrados) cerebrales.
  • En casos raros, puede desarrollarse una disfunción cerebral generalizada debido a complicaciones por la falla de múltiples órganos, lo que puede provocar confusión, convulsiones o coma.
  • La afectación de la médula espinal también es rara, pero puede causar debilidad en las piernas (paraparesia)
  • En ocasiones, el sangrado de un vaso sanguíneo dañado cerca de la columna puede ejercer presión sobre la médula espinal
  • Aunque los problemas del cerebro y la médula espinal suelen aparecer más tarde en la PAN, a veces pueden presentarse antes.

Sistema nervioso periférico: (60% de las personas con PAN) El daño nervioso se debe a la inflamación en los vasos sanguíneos que irrigan los nervios. Estos problemas pueden afectar el movimiento, la sensibilidad o ambos, y suelen presentarse en un solo lado o en áreas dispersas y no simétricas. Los síntomas pueden incluir:

  • Dolor, entumecimiento o debilidad en áreas específicas (mononeuritis múltiple)
    Hormigueo o sensación de ardor en manos y pies (polineuropatía distal)
    Cambios en la sensibilidad de la piel (neuropatía cutánea)

Piel: Los problemas cutáneos son comunes en la PAN, afectando alrededor del 40% de las personas afectadas. Suelen aparecer en las piernas e incluyen:

  • Erupciones o manchas púrpuras (púrpura)
  • Nódulos (bultos en la piel) o llagas dolorosas
  • Muerte del tejido de una parte del cuerpo debido a una interrupción del suministro de sangre (gangrena)
  • Bloqueo de pequeños vasos sanguíneos que causa piel moteada (livedo reticularis)
  • Cambios de color en los dedos o pies desencadenados por el frío (fenómeno de Raynaud)

Una forma menos común de PAN, llamada poliarteritis nudosa cutánea (cPAN), solamente afecta la piel y no los órganos internos.

Sistema digestivo (GI): La PAN puede afectar el sistema digestivo de diversas maneras. Los síntomas más comunes son:

  • Dolor abdominal, especialmente después de comer
  • Náuseas y vómitos
  • Signos ocasionales de sangrado
  • Síntomas más graves, como:
    • Pérdida del suministro sanguíneo en una parte del intestino (infarto intestinal)
    • Agujero en el intestino (perforación)
    • Inflamación de la vesícula biliar, hígado o páncreas debido a flujo sanguíneo reducido

Riñón: Alrededor del 60% de las personas con PAN presentan problemas renales. Los signos incluyen:

  • Dolor en los costados o la parte baja de la espalda (dolor en el flanco)
  • Presión arterial alta
  • Disminución de la función renal, que a veces puede causar lesión renal aguda
    • En un pequeño número de casos, la insuficiencia renal puede ser lo suficientemente grave como para requerir diálisis.

Corazón: En algunos casos, la PAN puede afectar las arterias coronarias, causando insuficiencia cardíaca.

  • La hipertensión prolongada y la vasculitis de las arterias coronarias pueden llevar a insuficiencia cardíaca, y las personas pueden reportar síntomas asociados como dificultad para respirar (disnea) e hinchazón (edema).⁷

Músculo: Dolores musculares generalizados y debilidad.

Se han descrito también episodios de parálisis facial debidos a inflamación nerviosa en un niño afectado con PAN.  En otro caso aislado, la PAN provocó episodios de inflamación corporal generalizada y mala circulación en los dedos, lo que finalmente resultó en daño tisular y auto amputación (cuando un dedo o un dedo del pie gravemente dañado se separa por sí solo). ⁸

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Causas y Herencia

La PAN es causada por inflamación en los vasos sanguíneos, lo que puede estrechar o debilitar las arterias. La mayoría de los casos son idiopáticos, es decir, no se identifica una causa específica. Cuando la causa se conoce, se denomina PAN secundaria. Algunas condiciones asociadas con PAN incluyen: 3, 5, 9

  • Virus de la hepatitis B (VHB): En la PAN vinculada al VHB (VHB-PAN), los síntomas suelen comenzar dentro de los 6 meses posteriores a la infección, pero pueden ocurrir tanto en fases agudas como crónicas. Se forman complejos inmunes (agrupaciones de proteínas del sistema inmunitario) que pueden dañar los vasos sanguíneos. La VHB-PAN suele presentarse con síntomas gastrointestinales graves, hipertensión maligna, infarto renal y, en hombres, inflamación testicular (orquiepididimitis). En el pasado, la hepatitis B era responsable de hasta el 30% de los casos de PAN, aunque este número ha disminuido a menos del 8% debido a la vacunación generalizada.

Causas genéticas:

  • DADA2 (vasculitis por deficiencia de ADA2): Algunas personas, especialmente niños y adultos jóvenes, tienen una forma genética de PAN causada por variantes en el gen ADA2, que afecta a la enzima ADA2 y se conoce como DADA2 (deficiencia de adenosina desaminasa 2). En esta forma de PAN las personas afectadas suelen mostrar señales de la enfermedad desde que son muy jóvenes, como accidente cerebrovascular, afectación del hígado (hepática), deficiencias inmunes o falla de médula ósea (la parte interna de los huesos donde se fabrican las células de la sangre), además de los síntomas clásicos de PAN. Es más probable que afecte al cerebro y al hígado que la PAN idiopática. La PAN por DADA2 puede afectar a varios miembros de la familia y típicamente comienza en la infancia temprana.

Otros síndromes hereditarios raros pueden causar vasculitis similar a la PAN y pueden requerir pruebas genéticas para un diagnóstico preciso: 3, 5, 9

Varios virus, bacterias y parásitos se han asociado con la PAN o con condiciones similares. Aunque estas infecciones se han informado junto con la PAN, no se sabe bien si causan la PAN o si es una coincidencia. Estas incluyen: 3, 5, 9

La PAN puede coexistir con enfermedades autoinmunes o reumáticas, como artritis reumatoide (aunque ahora es menos común debido a mejores tratamientos), síndrome de Sjögren, artritis psoriásica, espondiloartritis HLA-B39 e inmunodeficiencia común variable (CVID). En estos casos, la PAN puede formar parte de una disfunción inmune más amplia. 3, 5

Ciertos cánceres hematológicos, en particular la leucemia de células pilosas, se han vinculado con inflamación tipo PAN. En raras ocasiones, otros cánceres como el linfoma angioinmunoblástico de células T también se han relacionado con PAN. ⁹

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Frecuencia

La prevalencia estimada es de aproximadamente 31 casos por millón de adultos en algunas poblaciones. En EE. UU., los estudios han informado tasas entre 0,33 y 10,6 por cada 100.000. La PAN es rara y se diagnostica con mayor frecuencia en adultos de mediana edad o mayores. Los hombres se ven más afectados que las mujeres. 10, 11

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Diagnóstico

No existe una sola prueba que confirme la PAN. Se utiliza una combinación de evaluaciones clínicas, pruebas de laboratorio e imágenes: 2-4

  • Análisis de sangre y orina para evaluar afectación orgánica y descartar otras enfermedades
  • Pruebas para hepatitis B y C para identificar posibles causas
  • Estudios de imagen como TAC, RMN o angiografía para detectar arterias dañadas
    Biopsia del tejido afectado (como piel o músculo) que suele ser necesaria para confirmar el diagnóstico, ya que puede mostrar la inflamación característica en arterias de tamaño mediano
  • La arteriografía (imagen de los vasos sanguíneos) puede revelar signos como aneurismas o arterias estrechadas, especialmente en riñones o intestinos (puede indicarse si la biopsia es normal pero aún se sospecha PAN)

Las pruebas avanzadas dependen de los síntomas y antecedentes médicos, y ayudan a reducir el número de diagnósticos posibles. Una de las pruebas clave es la detección de ANCA (anticuerpos citoplasmáticos antineutrófilos). Si es positiva, suele indicar otro tipo de vasculitis, ya que la PAN suele ser ANCA-negativa, a diferencia de otras formas que son asociadas a ANCA. 3, 12, 13 Los ANCA (anticuerpos citoplasmáticos antineutrófilos) son autoanticuerpos en la sangre que atacan a los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco. Estos anticuerpos pueden causar vasculitis autoinmunitaria, una inflamación de los vasos sanguíneos. La prueba de ANCA detecta estos anticuerpos y puede ayudar a diagnosticar y controlar enfermedades autoinmunes como la vasculitis.

El American College of Rheumatology (ACR) ha creado un conjunto de diez criterios clínicos para ayudar a clasificar la PAN en personas con vasculitis confirmada. Si una persona cumple al menos tres de estos criterios, hay una alta probabilidad (82% de sensibilidad y 87% de especificidad) de que el diagnóstico sea PAN. ¹³

Estos criterios incluyen pérdida de peso inexplicable de más de 4 kg, cambios cutáneos como livedo reticularis, dolor testicular, dolor o debilidad muscular, daño nervioso, hipertensión de aparición reciente, función renal anormal, pruebas positivas de hepatitis B, imágenes vasculares anormales o biopsia que muestre inflamación en arterias medianas. ¹³

La Conferencia de Consenso de Chapel Hill (CHCC) también define la PAN específicamente como inflamación de arterias medianas o pequeñas que no involucra los glomérulos (las unidades filtrantes renales) ni afecta vasos pequeños como capilares o vénulas. 13, 14

Es importante entender que estos criterios se usan principalmente con fines de clasificación e investigación, no como herramientas diagnósticas definitivas. El diagnóstico de PAN se basa en el juicio clínico del médico, considerando síntomas, resultados de pruebas y exclusión de otras enfermedades.

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Tratamiento

Las personas con PAN deben ser atendidas por un equipo multidisciplinario de especialistas. Los especialistas pueden incluir un reumatólogo (diagnóstico y tratamiento), un nefrólogo (problemas renales) y un infectólogo (casos relacionados con hepatitis u otros).³

En 2021, el American College of Rheumatology y la Fundación de Vasculitis elaboró una guía para el manejo de la PAN según la gravedad al momento del diagnóstico: ¹³

Para personas con PAN no severa, se recomienda usar un medicamento inmunosupresor no corticosteroide, como metotrexato o azatioprina, junto con corticosteroides para reducir la inflamación. Esta combinación se prefiere sobre el uso de esteroides solos.

Si el tratamiento es efectivo, el manejo a largo plazo incluye continuar con el inmunosupresor por unos 18 meses, reduciendo gradualmente la dosis de corticosteroides según la respuesta y preferencia del paciente.
Aunque algunas personas mejoran con corticosteroides, la razón para usar la combinación es minimizar el uso prolongado de corticosteroides y su toxicidad.

Para casos severos de PAN, el tratamiento comienza con una estrategia más fuerte: corticosteroides intravenosos en dosis altas combinados con ciclofosfamida. Esta combinación es más efectiva que los esteroides solos.

La ciclofosfamida suprime el sistema inmune y es especialmente útil cuando los órganos mayores están comprometidos (riñones, corazón o nervios). Puede administrarse por vía oral o intravenosa. Debido a posibles efectos secundarios (como infecciones o problemas de vejiga), se debe hacer un monitoreo muy cuidadoso.

Una vez que la persona afectada mejora, el tratamiento a largo plazo implica cambiar a otro inmunosupresor (no ciclofosfamida) para mantenimiento y reducir gradualmente los esteroides.

Otros enfoques dependen de la gravedad y del tipo de afectación: 4, 13

  • PAN cutánea: generalmente tratada con corticosteroides (p. ej., prednisona). Se inicia con dosis altas, reduciéndolas si los síntomas mejoran.
  • En casos leves, se pueden usar medicamentos antiinflamatorios no hormonales como ibuprofeno u otros medicamentos como colchicina o dapsona.
  • En casos más graves, se utilizan inmunosupresores como metotrexato, azatioprina o micofenolato mofetil.
  • PAN asociada a hepatitis B: se trata con antivirales (entecavir o tenofovir), a veces combinados con corticosteroides a corto plazo y un procedimiento llamado plasmaféresis, para eliminar sustancias dañinas de la sangre. El objetivo es eliminar el virus y controlar la inflamación. El uso de ciclofosfamida puede empeorar la infección viral.
  • DADA2: se trata con inhibidores del factor de necrosis tumoral o TNF (etanercept o infliximab), que reducen los accidentes cerebrovasculares y la inflamación.
  • Algunas personas no mejoran con los tratamientos estándar o tienen recaídas frecuentes. En estos casos, se pueden usar medicamentos biológicos como inhibidores del TNF (infliximab, etanercept), tocilizumab (anti-IL-6), rituximab (anti-células B) o tofacitinib (inhibidor JAK). 4, 13, 14 Estos se emplean en casos difíciles y su uso se basa principalmente en reportes clínicos.

La cirugía puede ser necesaria ante complicaciones como perforación intestinal o aneurismas.
El calcio y la vitamina D se recomiendan para prevenir pérdida ósea por uso prolongado de corticosteroides. Las personas que están bajo terapia inmunosupresora necesitan análisis laboratoriales regulares y, a veces, antibióticos preventivos. 3, 13, 14

El pronóstico es peor en quienes tienen daño renal, problemas cardíacos, síntomas del severos del sistema nervioso central o sangrado/perforación gastrointestinal. ⁴

El seguimiento estrecho con el equipo médico es esencial. La hipertensión se maneja con inhibidores de la ECA, aunque debe vigilarse la función renal. ¹³

Sin tratamiento, la PAN tiene alto riesgo de muerte, especialmente en los primeros meses. Con tratamiento adecuado, la supervivencia a 5 años mejora al 50–60%, aunque las recaídas pueden ocurrir, sobre todo en los primeros 5 años. ¹⁴

El seguimiento a largo plazo incluye: 4, 13, 14

  • Revisiones periódicas de actividad de la enfermedad y función de órganos
  • Monitoreo de efectos secundarios de la terapia inmunosupresora, ya que aumenta el riesgo de infecciones
  • Ajustes en la medicación según la respuesta y tolerancia

Es importante educar a los pacientes y sus familias sobre la enfermedad, ya que la PAN puede afectar muchos órganos, y los síntomas no deben ignorarse. La adherencia estricta al tratamiento es clave para evitar complicaciones. Existen riesgos con el uso prolongado de esteroides o inmunosupresores, como infecciones o debilitamiento óseo. La vacunación (por ejemplo, contra la hepatitis B) puede prevenir algunos casos.

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Investigaciones

El sitio en la red de Clinical Trials, desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud, proporciona vida información sobre las investigaciones clínicas. Usted puede ver las investigaciones sobre esta condición en el siguiente enlace: Clinicaltrials.gov. Use el término “Polyarteritis nodosa” para ver los estudios disponibles. Recomendamos que comparta esta información con los médicos para que analicen los estudios y determinen la indicación de la participación en algún estudio. (en inglés)

Para obtener información sobre los ensayos clínicos en Europa, póngase en contacto con: Clinicaltrialsregister.eu.

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Referencias

  1. Jennette JC, Falk RJ, Bacon PA, et al. 2012 revised International Chapel Hill Consensus Conference nomenclature of vasculitides. Arthritis Rheum. 2013;65(1):1-11. doi:10.1002/art.37715
  2. Pagnoux C, Seror R, Henegar C, et al. Clinical features and outcomes in 348 patients with polyarteritis nodosa: a French multicenter retrospective study. Arthritis Rheum. 2010;62(2):616-626. doi:10.1002/art.27240
  3. Merkel PA. Clinical manifestations and diagnosis of polyarteritis nodosa in adults. Mar 20, 2025. Available at: https://www.uptodate.com/contents/clinical-manifestations-and-diagnosis-of-polyarteritis-nodosa-in-adults#H22 Accessed on 10/28/2025
  4. Stanton M, Tiwari V. Polyarteritis Nodosa. [Updated 2023 Feb 22]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2025 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK482157/ Accessed on 10/28/2025
  5. Guillevin L, Mahr A, Callard P, et al. Hepatitis B virus–associated polyarteritis nodosa: clinical characteristics, outcome, and impact of treatment in 115 patients. Medicine (Baltimore). 2005;84(5):313-322. doi:10.1097/01.md.0000180021.84349.30
  6. Karadag O, Bolek EC, Ayan G, et al. Clinical Characteristics and Outcomes of Polyarteritis Nodosa: An International Study. Arthritis Rheumatol. 2024;76(7):1120-1129. doi:10.1002/art.42817
  7. Kastner D, Gaffney M, Tak T. Polyarteritis nodosa and myocardial infarction. Can J Cardiol. 2000;16(4):515-518.
  8. Singla A, Dudeja P, Verma N, Kumar V. Polyarteritis nodosa: a tale of two atypical presentations. BMJ Case Rep. 2025;18(10):e267780. Published 2025 Oct 7. doi:10.1136/bcr-2025-267780
  9. Hasler P, Kistler H, Gerber H. Vasculitides in hairy cell leukemia. Semin Arthritis Rheum. 1995;25(2):134-142. doi:10.1016/s0049-0172(95)80026-3
  10. Mahr A, Guillevin L, Poissonnet M, Aymé S. Prevalences of polyarteritis nodosa, microscopic polyangiitis, Wegener’s granulomatosis, and Churg-Strauss syndrome in a French urban multiethnic population in 2000: a capture-recapture estimate. Arthritis Rheum. 2004;51(1):92-99. doi:10.1002/art.20077
  11. Watts, R.A., Hatemi, G., Burns, J.C. et al. Global epidemiology of vasculitis. Nat Rev Rheumatol 18, 22–34 (2022). https://doi.org/10.1038/s41584-021-00718-8
  12. Lightfoot RW Jr, Michel BA, Bloch DA, et al. The American College of Rheumatology 1990 criteria for the classification of polyarteritis nodosa. Arthritis Rheum. 1990;33(8):1088-1093. doi:10.1002/art.1780330805
  13. Chung SA, Gorelik M, Langford CA, et al. 2021 American College of Rheumatology/Vasculitis Foundation Guideline for the Management of Polyarteritis Nodosa. Arthritis Care Res (Hoboken). 2021;73(8):1061-1070. doi:10.1002/acr.24633
  14. Stewar JM. Polyarteritis Nodosa Treatment & Management. Medscape Reference. Apr 22, 2024. Available at: https://emedicine.medscape.com/article/330717-overview Accessed on 10/28/2025

 

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Aprenda más

Usted puede aprender más sobre esta enfermedad en los siguientes sitios en la red:

Note que esta información puede ser bastante técnica por lo que recomendamos que la comparta con un profesional de la salud.

En español:

  • Orphanet, la base de dados europea de enfermedades raras.
  • MedlinePlus, el sitio en la red de la Biblioteca Nacional de la Salud.
  • Vasculitis Foundation, la organización de apoyo para personas con vasculitis.
  • Manual Merck, un sitio en la red con información de salud.

En inglés:

  • Medscape Reference, un sitio en la red que tiene información para médicos y profesionales de la salud.
  • PubMed, un recurso gratuito donde se puede buscar artículos publicados de literatura médica. En la mayoría de los casos es posible ver los resúmenes del artículo y algunas veces se puede obtener la versión completa de un artículo de forma gratuita.

Vea también nuestra página en inglés de NORD: Poliarteritis nodosa.

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Centros médicos con experiencia en mi enfermedad

Cuando se tiene una enfermedad rara o poco frecuente es muy importante encontrar a un médico que tenga experiencia en el diagnóstico y en el manejo.  De forma general, se recomienda que las personas con enfermedades raras busquen ser atendidas en centros médicos universitarios o terciarios ya que es más probable que los médicos que trabajan en estos centros hayan visto casos similares o tengan interés en la investigación, además de que cuentan con equipos de múltiples especialistas que trabajan en conjunto.

NORD tiene una lista de centros de excelencia en enfermedades raras que incluye muchos de los mejores centros médicos y académicos de los Estados Unidos.  Recomendamos que los pacientes compartan esta información con sus médicos para que sean referidos al centro más adecuado y conveniente. Esta lista está en expansión.

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Asegurarse de que los pacientes y los cuidadores estén equipados con las herramientas que necesitan para vivir su mejor vida mientras manejan su condición rara es una parte vital de la misión de NORD.

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Este programa de asistencia, primero en su tipo, está diseñado para los cuidadores de un niño o adulto diagnosticado con un trastorno raro.

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