Última actualización:
9/29/2025
Años publicados: 2025
El reporte en inglés fue modificado y traducido al español por Gioconda Alyea, médica genetista brasileira, NORD, el 29 de septiembre del 2025.
La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa potencialmente mortal. Los síntomas pueden incluir fiebre, fatiga, malestar y cefalea, así como problemas gastrointestinales como diarrea, dolor abdominal, estreñimiento, náuseas y agrandamiento del hígado y del bazo (hepatosplenomegalia). Sin un tratamiento médico oportuno con antibióticos, la enfermedad puede volverse grave, resultando en complicaciones serias o incluso la muerte. 1, 2, 3
Es causada por una bacteria conocida como Salmonella enterica serotipo Typhi. Se propaga principalmente mediante la ingestión de alimentos o agua contaminada y permanece endémica en zonas con saneamiento deficiente. Aunque la fiebre tifoidea es prevenible mediante vacunación y tratable con antibióticos, la resistencia antimicrobiana (RAM) representa una amenaza creciente. 2,3
Si bien es rara en los Estados Unidos, para 2019 afecta aproximadamente a 9 millones de personas al año y causa alrededor de 110 000 muertes en todo el mundo. 1, 3
Las señales y los síntomas pueden ser inespecíficos, es decir, semejantes a los de muchas otras enfermedades infecciosas. El periodo de incubación es de aproximadamente 10–14 días (rango de 6 a 30 días). Los síntomas típicos de la fiebre tifoidea incluyen:1,3
En los niños, con mayor frecuencia que en los adultos, se presentan vómitos, convulsiones febriles y alteración de la conciencia. 1,3
En casos graves, los síntomas incluyen:
Sin un tratamiento médico oportuno con antibióticos, la enfermedad puede volverse grave, conduciendo a complicaciones serias o incluso la muerte.
La fiebre tifoidea es causada por Salmonella enterica subespecie enterica serovar Typhi (S. Typhi), un bacilo gramnegativo específico del ser humano. La fiebre paratifoidea, una enfermedad clínicamente similar, es causada por S. Paratyphi A, B o C. La transmisión ocurre vía fecal-oral mediante agua, alimentos contaminados o contacto con portadores.3
La fiebre tifoidea se propaga principalmente por la ingestión de alimentos o agua contaminada con la bacteria Salmonella Typhi. Una de las formas más comunes de que esto ocurra es a través de alimentos o bebidas preparados por alguien que porta la bacteria sin presentar síntomas. Estas personas, conocidas como portadores crónicos, continúan eliminando la bacteria en sus heces, o menos frecuentemente, en la orina, con el tiempo. Si no se siguen normas de higiene durante la preparación de alimentos, la bacteria puede transmitirse fácilmente a otros. Esto es especialmente problemático en áreas con acceso limitado a agua segura y al saneamiento, donde las personas pueden no darse cuenta de que están consumiendo elementos contaminados. 3
Otra vía importante de transmisión es la mala higiene de las manos, particularmente después de usar un baño contaminado. Si alguien omite lavarse bien las manos y luego toca su boca, come o manipula alimentos, puede ingerir la bacteria e infectarse. En muchas regiones en desarrollo, también se contrae la fiebre tifoidea al beber agua contaminada con aguas residuales o al consumir mariscos de fuentes contaminadas. Estos riesgos ambientales hacen que el control de la fiebre tifoidea sea particularmente difícil en comunidades que carecen de sistemas seguros de agua y gestión eficaz de residuos. 3,4
La fiebre tifoidea es una enfermedad rara en los Estados Unidos, pero en muchos países es muy común y sigue siendo una carga importante, especialmente en algunos países de bajos ingresos. Aunque la carga global ha disminuido en las últimas tres décadas.
La incidencia de tifoidea fue alta en África y Asia, y entre niños pequeños, lo que reafirma la necesidad continua de priorizar la prevención con vacunas y sin vacunas de la fiebre tifoidea en este grupo etario y en estas regiones. 4 Es más frecuente en Asia del Sur, el sudeste asiático y el África subsahariana. 1,3,5,6,7
La incidencia más alta se encuentra entre niños de 5 a 9 años, pero los lactantes y las personas con problemas inmunitarios también están en riesgo. Los factores de riesgo para la enfermedad incluyen saneamiento deficiente, agua insegura, uso de agua de superficie, falta de instalaciones para higiene de las manos. 6
Algunos tipos de la bacteria de la fiebre tifoidea se han vuelto más difíciles de tratar porque ya no responden a los antibióticos habituales. Estas cepas son llamadas cepas resistentes a los fármacos. En algunos lugares, como Pakistán, cerca de 7 de cada 10 casos de fiebre tifoidea son causados por un tipo que resiste casi todos los antibióticos usados comúnmente. 2, 3
En los países de ingresos altos, incluidos los Estados Unidos, la fiebre tifoidea se observa principalmente en viajeros, especialmente aquellos que visitan a amigos o familiares en regiones endémicas. 2,3,6,7
El diagnóstico de la fiebre tifoidea puede confirmarse mediante una cultura en que se hace el crecimiento del germen en sangre o, en casos especiales, en la médula ósea (el tejido blando dentro de los huesos que produce células sanguíneas). Esto se conoce como cultivo. 3
Otras pruebas incluyen: 3
La especificidad mide la capacidad de una prueba para identificar correctamente a quienes no tienen la enfermedad (tasa de verdaderos negativos), mientras que la sensibilidad mide su capacidad para identificar correctamente a quienes sí la tienen (tasa de verdaderos positivos).
Los investigadores están desarrollando biomarcadores (señales medibles en la sangre que indican infección) y ensayos multiplex (pruebas únicas que verifican varios gérmenes o marcadores a la vez). Estos podrían mejorar la rapidez y precisión en el futuro.
En lugares donde la fiebre tifoidea es común (áreas endémicas), los médicos pueden iniciar tratamiento empírico y comenzar antibióticos basados en síntomas y riesgo, después de unos 3 días de fiebre, incluso si no se dispone aún de confirmación de laboratorio. Esto ayuda a prevenir complicaciones mientras continúan las pruebas.
El mejor método para el diagnóstico es mediante cultivo de sangre o de médula ósea.
El tratamiento antibiótico empírico (basado en los síntomas) para la fiebre tifoidea debe comenzar tan pronto como se sospeche el diagnóstico, especialmente si una persona regresó recientemente de una zona donde la fiebre tifoidea es común o consumió alimentos preparados por un portador conocido; el inicio temprano del tratamiento reduce el riesgo de complicaciones y muerte, y no debe esperar confirmación de laboratorio. 2,3
Cuando la resistencia a los antibióticos antiguos es común en el lugar donde probablemente se adquirió la infección, las opciones de primera línea típicas incluyen azitromicina para enfermedad más leve, ceftriaxona (un antibiótico intravenoso) para enfermedad más grave, y un antibiótico carbapenémico como meropenem cuando el germen es extensamente resistente a fármacos (XDR). 1,2,3,4 “XDR” significa que la bacteria resiste (no mejora) muchos fármacos estándar, por lo que se requieren medicamentos más fuertes. 1,2
La mayoría de los cursos de tratamiento duran de 7 a 10 días. Si la fiebre no ha cedido durante al menos 48 horas o si la persona sigue febril después de unos 5 días, el tratamiento continúa, o los medicamentos pueden cambiarse según los resultados de las pruebas. 3,4 Entre las posibles complicaciones se incluyen perforación intestinal, confusión o agitación (delirio), inflamación del hígado (hepatitis) y recaída, es decir, que los síntomas regresen después de una mejoría, lo que ocurre en hasta aproximadamente 1 de cada 10 personas. 1,3 Un número pequeño de personas (alrededor del 1 %–4 %) continúan siendo portadoras y eliminan la bacteria después de la recuperación (portadores crónicos). Los portadores crónicos necesitan tratamiento prolongado y seguimiento con pruebas de heces para asegurarse de que la infección se haya erradicado. 1,2
Los antibióticos son la base del tratamiento, pero las medidas de apoyo también son importantes: líquidos, medicamentos para la fiebre y, cuando la enfermedad es grave, atención hospitalaria con fluidos intravenosos, productos sanguíneos si es necesario y, en casos seleccionados, esteroides para complicaciones graves. 3,4
La prevención es igualmente importante. La vacunación ayuda a proteger contra la fiebre tifoidea. La Organización Mundial de la Salud recomienda vacunas conjugadas contra la fiebre tifoidea (TCV) para uso rutinario en la infancia en países donde la fiebre tifoidea es común, efectivas desde los 6 meses de edad, y vacunas “no conjugadas” más antiguas (inyección ViCPS y cápsulas orales Ty21a) para viajeros de ≥ 2 años y ≥ 6 años, respectivamente. 1,2,3
Dado que ninguna vacuna es 100% eficaz, sigue siendo esencial utilizar prácticas de agua segura y alimentos seguros, lavarse las manos regularmente (especialmente manipuladores de alimentos y cuidadores), y apoyar medidas comunitarias que mejoren Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) y regulen la seguridad alimentaria. 1,2
El sitio en la red de Clinical Trials, desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud, proporciona vida información sobre las investigaciones clínicas. Usted puede ver las investigaciones sobre esta condición en el siguiente enlace: Clinicaltrials.gov. Use el término “typhoid fever” para ver los estudios disponibles. Recomendamos que comparta esta información con los médicos para que analicen los estudios y determinen la indicación de la participación en algún estudio. (en inglés)
Para obtener información sobre los ensayos clínicos en Europa, póngase en contacto con: Clinicaltrialsregister.eu.
Usted puede aprender más sobre esta enfermedad en los siguientes sitios en la red:
Note que esta información puede ser bastante técnica por lo que recomendamos que la comparta con un profesional de la salud.
En español:
En inglés:
Vea también nuestra página en inglés de NORD: Typhoid fever.
Cuando se tiene una enfermedad rara o poco frecuente es muy importante encontrar a un médico que tenga experiencia en el diagnóstico y en el manejo. De forma general, se recomienda que las personas con enfermedades raras busquen ser atendidas en centros médicos universitarios o terciarios ya que es más probable que los médicos que trabajan en estos centros hayan visto casos similares o tengan interés en la investigación, además de que cuentan con equipos de múltiples especialistas que trabajan en conjunto.
NORD tiene una lista de centros de excelencia en enfermedades raras que incluye muchos de los mejores centros médicos y académicos de los Estados Unidos. Recomendamos que los pacientes compartan esta información con sus médicos para que sean referidos al centro más adecuado y conveniente. Esta lista está en expansión.
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Aprende más https://rarediseases.org/patient-assistance-programs/rare-disease-educational-support/Este programa de asistencia, primero en su tipo, está diseñado para los cuidadores de un niño o adulto diagnosticado con un trastorno raro.
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