Última actualización:
1/27/2026
Años publicados: 2026
NORD agradece sinceramente a Ayalew Tefferi, MD, División de Hematología, Mayo Clinic, College of Medicine, y a Gioconda Alyea, médica genetista brasileira, NORD, el 27 de enero del 2026, por su ayuda en la preparación de este informe.
La mielofibrosis primaria (MFP) es un trastorno poco frecuente de la médula ósea que se caracteriza por alteraciones en la producción de las células sanguíneas (hematopoyesis) y por la cicatrización anormal (formación de tejido fibroso) dentro de la médula ósea.1-5 La médula ósea es el tejido blando y esponjoso que se encuentra en el centro de la mayoría de los huesos, y contiene células especializadas llamadas células madre hematopoyéticas, que crecen y con el tiempo se desarrollan en uno de los tres tipos principales de células sanguíneas, glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas. 1, 2
Los síntomas asociados con la mielofibrosis primaria varían y están relacionados con las alteraciones que afectan la producción de células sanguíneas. 1, 3 Las personas afectadas pueden no presentar síntomas en el momento del diagnóstico (asintomáticas) y pueden permanecer sin síntomas durante muchos años. 3, 5 Con el tiempo, las personas con MFP pueden desarrollar fatiga, fiebre, infecciones frecuentes, palidez cutánea, sudores nocturnos y pérdida de peso inexplicada. 1, 3, 5, 6 El agrandamiento del bazo (esplenomegalia) es un hallazgo común. 1, 3, 5 También puede presentarse agrandamiento del hígado (hepatomegalia). 1, 3
En la mielofibrosis primaria hay un cambio en el ADN (variante) en una sola célula madre hematopoyética y esta célula anormal se reproduce de forma continua. 3, 6, 7 Este cambio del ADN no se hereda, ya que no afecta a las células reproductivas.³ Con el tiempo, estas células anormales desplazan a las células normales y sanas de la médula ósea y, junto con la cicatrización anormal dentro de la médula, alteran la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.³
En más de la mitad de las personas con MFP se identifica un cambio (variante) en el gen JAK2. Las variantes en el gen CALR se detectan en aproximadamente el 20%–25% de los casos, mientras que las variantes del gen MPL están presentes en alrededor del 6%–7% de las personas con MFP. 8-10 El papel exacto que desempeñan estas anomalías genéticas en el desarrollo del trastorno no se comprende por completo. 6, 8
El tratamiento de la MFP incluye varios medicamentos y, en algunos casos, un procedimiento para reemplazar la médula ósea.
Introducción
La mielofibrosis primaria pertenece a un grupo de enfermedades conocidas como neoplasias mieloproliferativas (MPN). Este grupo de trastornos se caracteriza por la sobreproducción (proliferación) de una o más de las tres principales líneas celulares sanguíneas, glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas. 1, 3, 6 El término “mielofibrosis” suele reservarse para la fibrosis de la médula ósea relacionada con una neoplasia mieloide.
Las neoplasias mieloproliferativas incluyen:
Debido a que las MPN se caracterizan por un crecimiento celular no controlado, también pueden clasificarse como cánceres de la sangre. 1, 6
La mayoría de los síntomas de la mielofibrosis primaria (MFP) están relacionados con alteraciones que afectan la producción de los tres principales tipos de células sanguíneas, glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. 1, 2, 4 La mayoría de las células sanguíneas se producen en la médula ósea y se liberan al torrente sanguíneo para viajar por todo el cuerpo y desempeñar sus funciones específicas. Los glóbulos rojos transportan oxígeno al organismo, los glóbulos blancos ayudan a combatir infecciones y las plaquetas permiten la formación de coágulos para detener el sangrado. 1, 2
En la mielofibrosis primaria, a menudo hay niveles bajos de glóbulos rojos circulantes, una condición conocida como anemia. Los glóbulos rojos también pueden tener una forma anormal (por ejemplo, con forma de lágrima) y estar poco desarrollados (inmaduros). Los glóbulos blancos y las plaquetas también pueden ser anormales e inmaduros. Sin embargo, con frecuencia se producen demasiados glóbulos blancos. Los niveles de plaquetas pueden ser anormalmente bajos o altos. 1, 3
Los síntomas específicos y la evolución de la mielofibrosis primaria varían de una persona a otra. 1, 3 Algunas personas pueden no presentar síntomas durante muchos años (asintomáticas).³ Las señales y los síntomas descritos pueden incluir: 1, 3, 4
Otras señales y síntomas comunes incluyen: 1, 3-5
Estos hallazgos se deben en parte a la hematopoyesis extramedular, un proceso anormal en el que las células sanguíneas se producen fuera de la médula ósea. 1, 7, 11
La hematopoyesis extramedular también puede causar la formación de tumores fibrohematopoyéticos en el tracto gastrointestinal, pulmones, piel, hígado, bazo, cerebro o cerca de la columna vertebral. 1, 7, 11 Los síntomas dependen de la localización del tumor y pueden resultar de la compresión de estructuras cercanas o del deterioro de la función orgánica, incluyendo sangrado gastrointestinal, complicaciones neurológicas o compresión de la médula espinal. 1, 7 El dolor óseo o articular puede desarrollarse más adelante en el curso de la enfermedad. 1,10
Las complicaciones adicionales pueden incluir: 1, 3
Aproximadamente el 10%–20 % de las personas afectadas tienen un riesgo por 10 años de sufrir una transformación leucémica, en la que la mielofibrosis primaria progresa a leucemia mielógena aguda. 1, 3, 5
La causa de la mielofibrosis primaria es desconocida (idiopática). 1, 3 Más del 80% de las personas con mielofibrosis primaria presentan cambios en ciertos genes que desempeñan un papel en la enfermedad. El cambio más común afecta al gen JAK2 y se encuentra en aproximadamente el 50% al 60% de los pacientes. Los cambios en el gen CALR ocurren en alrededor del 20% al 25%, y los cambios en el gen MPL se encuentran en aproximadamente el 6% al 7% de los pacientes. Alrededor del 10% al 15% de las personas con mielofibrosis primaria no presentan ninguno de estos cambios genéticos. Este grupo suele denominarse mielofibrosis primaria “triple negativa”. 10, 12
El papel exacto que desempeñan las variantes de los genes JAK2, CALR o MPL en el desarrollo de la mielofibrosis primaria no se comprende completamente. 6, 8
Muchos de los síntomas de la mielofibrosis primaria se producen porque las alteraciones afectan la formación de las células sanguíneas. 1, 7 El trastorno comienza con un cambio adquirido en el ADN de una célula madre hematopoyética. 1, 3, 6 Esta célula con el cambio genético se reproduce, o sea, produce copias de sí misma que también portan los mismos cambios en el ADN. 1, 6 Estas células anormales finalmente superan en número a las células sanas en la médula ósea. 1, 3 En respuesta a este proceso, se forma tejido cicatricial anormal (fibroso) dentro de la médula ósea (fibrosis), lo que afecta aún más la producción de células sanguíneas. En la mielofibrosis primaria existe una sobreproducción de megacariocitos, que son células que con el tiempo se convierten en plaquetas. 1, 7
Estos megacariocitos liberan sustancias llamadas citocinas, que pueden estimular la formación de tejido fibroso dentro de la médula. Otros cambios pueden afectar la médula, incluidos el aumento anormal de la densidad o endurecimiento del hueso o de la médula (osteoesclerosis) y el desarrollo de un número excesivo de pequeños vasos sanguíneos (angiogénesis). 1, 7
La MFP a menudo causa agrandamiento del bazo porque el cuerpo produce demasiados glóbulos blancos y comienza a fabricar células sanguíneas fuera de la médula ósea. Muchos pacientes también presentan síntomas generales como cansancio, pérdida de peso, fiebre o sudores nocturnos. Estos síntomas ocurren porque la inflamación en el cuerpo aumenta el metabolismo y el consumo de energía. Actualizaciones recientes de la 5.ª edición de la Clasificación de Tumores Hematolinfoides de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (WHO-HAEM5) y de la Clasificación de Consenso Internacional (ICC) distinguen dos etapas de la MFP: MFP prefibrótica (también llamada temprana) y MFP fibrótica manifiesta.¹²
La mielofibrosis primaria es una afección poco frecuente, con una prevalencia estimada de aproximadamente 4–6 por cada 100 000 personas en los Estados Unidos. 13, 14 Con base en la población actual de EE. UU. (2026), de aproximadamente 335 millones, esto equivale a unas 13 400–20 100 personas que viven con la enfermedad. Sin embargo, esta estimación de prevalencia se basa en datos de 2008–2010 y en dos grandes planes de salud¹⁴, en lugar de un registro nacional integral.
Los datos más completos de EE. UU. provienen de la base de datos SEER (2002–2016), que documentó 4 214 casos de mielofibrosis primaria durante el período de estudio de 14 años, con una tasa de incidencia global de 0.44 por 100 000 personas-año, lo que se traduce en aproximadamente 1 470 nuevos diagnósticos anuales según la población actual de EE. UU.¹⁵ Cabe señalar que la prevalencia es mayor que la incidencia anual porque las personas con mielofibrosis primaria pueden vivir varios años después del diagnóstico. Los datos de SEER mostraron una mortalidad a 5 años del 51.0 % para la mielofibrosis primaria, lo que significa que aproximadamente la mitad de los pacientes sobrevive más de 5 años. ¹⁵
Puede presentarse a cualquier edad, aunque generalmente afecta a personas mayores de 50 años, con una edad media al diagnóstico de aproximadamente 65 años. 1, 3
El diagnóstico de la mielofibrosis primaria puede realizarse mediante una evaluación clínica y una historia clínica detallada y pruebas especializadas. En muchas personas, el signo de presentación es la esplenomegalia o la anemia. Un examen de sangre en que se analizan todas las células de la sangre, hemograma completo, puede mostrar anomalías en los glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas. 1, 3 La biopsia de médula ósea, un procedimiento en el que se examina un tejido de medula ósea, se utiliza con frecuencia para confirmar el diagnóstico. 1, 3, 4
La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza criterios específicos para diagnosticar la mielofibrosis primaria (MFP). Estos incluyen tres criterios mayores y cinco criterios menores, con algunas diferencias entre las etapas temprana (prefibrótica) y avanzada (fibrótica manifiesta) de la enfermedad. El diagnóstico requiere cumplir los tres criterios mayores y al menos un criterio menor, confirmado en dos evaluaciones separadas. 15, 16
Criterios mayores:
Criterios menores:
Los planes de tratamiento para la mielofibrosis primaria se individualizan según los síntomas, la gravedad de la enfermedad, los recuentos sanguíneos, el estado general de salud y la categoría de riesgo.
Algunas personas no presentan síntomas al momento del diagnóstico y, en estos casos, los médicos pueden recomendar una vigilancia cuidadosa sin tratamiento inmediato, a menudo denominada estrategia de “observar y esperar”. Se realizan controles periódicos para detectar la progresión de la enfermedad, y algunas personas pueden permanecer sin síntomas durante muchos años. 3, 4
La anemia es una complicación frecuente de la mielofibrosis primaria. Las transfusiones de sangre pueden indicarse en personas con anemia grave, aunque varios medicamentos pueden ayudar a mejorar la producción de glóbulos rojos y reducir la necesidad de transfusiones. En algunos pacientes, los andrógenos (hormonas masculinas) y/o los corticosteroides han tenido un éxito moderado en aumentar la producción de glóbulos rojos o reducir su destrucción. 1, 3 Otros tratamientos para la anemia pueden incluir agentes estimulantes de la producción de células de la sangre (eritropoyesis), luspatercept, danazol y momelotinib, que han demostrado mejorar tanto la anemia como los síntomas relacionados con la enfermedad.³
Algunos medicamentos se usan para disminuir la actividad anormal de la médula ósea, que es el tejido donde se producen las células sanguíneas. Estos medicamentos se llaman agentes mielosupresores y ayudan a reducir la producción excesiva de células sanguíneas en la mielofibrosis primaria. La hidroxiurea se utiliza con frecuencia para bajar niveles altos de glóbulos blancos y plaquetas, y para reducir el tamaño de órganos agrandados como el bazo. El busulfán puede considerarse cuando la hidroxiurea no es efectiva.
Estos medicamentos pueden aliviar síntomas causados por un exceso de células sanguíneas o por órganos agrandados, pero no curan la enfermedad ni detienen completamente su progresión. 1, 3, 18, 19
En algunas personas, el agrandamiento del bazo (esplenomegalia) puede causar dolor intenso, anemia, recuentos bajos de plaquetas o hipertensión portal. Cuando estos síntomas no responden a los medicamentos, puede considerarse la extirpación quirúrgica del bazo (esplenectomía) o la radioterapia del bazo (irradiación esplénica). Estos enfoques han producido mejoría temporal en algunas personas, pero conllevan riesgos significativos que deben sopesarse cuidadosamente frente a los posibles beneficios. 1, 3, 18
El dolor óseo puede tratarse con bisfosfonatos como el ácido zoledrónico, que pueden ayudar a aliviar el dolor y también mejorar la producción de células sanguíneas en algunas personas.
El interferón alfa también se ha utilizado en el tratamiento de la mielofibrosis primaria. El interferón alfa-2A pegilado puede ser particularmente útil en etapas más tempranas de la enfermedad. Esta terapia puede reducir la producción anormal de células sanguíneas y ha demostrado retrasar el desarrollo de fibrosis de la médula ósea en algunas personas tratadas de forma temprana, aunque se necesita más investigación para definir mejor su seguridad y eficacia a largo plazo.
Algunas personas con mielofibrosis primaria pueden ser tratadas con trasplante alogénico de células madre, en el que células madre sanas de un donante reemplazan la médula ósea enferma del paciente. Este procedimiento tiene el potencial de restaurar la producción normal de células sanguíneas y ofrece la única opción curativa conocida para la enfermedad. Sin embargo, debido a que el trasplante de células madre conlleva un alto riesgo de complicaciones graves y potencialmente mortales, por lo general se reserva para personas más jóvenes o con enfermedad de alto riesgo que tienen opciones terapéuticas alternativas limitadas. 20-22
Los medicamentos inhibidores de JAK han cambiado de manera significativa el tratamiento de la mielofibrosis al dirigirse a vías de señalización anormales implicadas en la enfermedad. 23-25
Estos medicamentos pueden reducir el tamaño del bazo, mejorar síntomas como la fatiga y los sudores nocturnos, y mejorar la calidad de vida. 23-25
También se han estudiado otros medicamentos en la mielofibrosis primaria. La talidomida ha mostrado resultados prometedores en la mejoría de ciertos síntomas, pero puede causar efectos secundarios importantes, incluidos aumentos en los recuentos de glóbulos blancos y plaquetas. La lenalidomida, un fármaco relacionado, pero más potente y con menos efectos secundarios en general, ha demostrado eficacia en la mejoría de anomalías en la sangre periférica y la médula ósea en personas seleccionadas, sola o en combinación con corticoides.³ Otros fármacos adicionales se encuentran en investigación. 23-25
Debido a que la mielofibrosis primaria varía ampliamente entre las personas, las decisiones del tratamiento deben ser hechas mediante una colaboración estrecha con un equipo de atención médica. El seguimiento continuo es esencial para evaluar la respuesta al tratamiento, manejar los efectos secundarios y ajustar la atención a medida que evoluciona la enfermedad.
El sitio en la red de Clinical Trials, desarrollado por los Institutos Nacionales de la Salud, proporciona vida información sobre las investigaciones clínicas. Usted puede ver las investigaciones sobre esta condición en el siguiente enlace: Clinicaltrials.gov. Use el término “myelofibrosis” para ver los estudios disponibles. Recomendamos que comparta esta información con los médicos para que analicen los estudios y determinen la indicación de la participación en algún estudio. (en inglés)
Para obtener información sobre los ensayos clínicos en Europa, póngase en contacto con: Clinicaltrialsregister.eu.
El siguiente profesional es considerado un experto en mielofibrosis y puede proporcionar informaciones adicionales sobre oportunidades de investigación:
Ayalew Tefferi, MD
Professor of Medicine and Hematology
Department of Hematology
Mayo Clinic Transplant Center
Mayo Clinic
Rochester, Minnesota
507-538-3270
[email protected]
8.Levine RL, Gilliland DG. JAK-2 mutations and their relevance to myeloproliferative disease. Curr Opin Hematol. 2007;14:43-47.
Usted puede aprender más sobre esta enfermedad en los siguientes sitios en la red:
Note que esta información puede ser bastante técnica por lo que recomendamos que la comparta con un profesional de la salud.
En español:
En inglés:
Vea también nuestra página en inglés de NORD: Primary myelofibrosis.
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